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Flatiron

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Sobre el curioso rascacielos de la ciudad de Nueva York.

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Domus Aurea

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Vídeo y explicación del magnífico palacio de Nerón.

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Todos necesitamos una noche estrellada

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Igual que Van Gogh. 

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Henri Matisse

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Vídeo del autor y música de Debussy.

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El engaño perfecto de Borromini

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Sobre el famoso trampantojo del arquiteto italiano en el Palacio Sapada de Roma.

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Las Meninas en 360º

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Una visión diferente del taller de Velázquez.

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Bernini y el mito de Poserpina

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Vídeo alusivo a la obra de Bernini: "El rapto de Proserpina".

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De vuelta al Museo Nacional de Irak

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Reabre proximamente el Museo Nacional de Irak.

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Una partitura de El jardín de las delicias

El Arte y su mundo - El Arte y su mundo

Dos estudiantes transcriben al piano la melodía de una partitura que se encuentra en la tabla.

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Jeff Koons PDF Imprimir E-mail
Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   

KoonsBall0

Three Ball 50/50 Tank. MOMA New York 1985

Uno de los fenómenos artísticos de la temporada está siendo la gran retrospectiva de Jeff Koons en el Whitney Museum de New YorK.

Pero, ¿quién es Jeff Koons? Koons es el autor del gigantesco Puppy hecho a base de flores que custodia la entrada al Guggenheim de Bilbao; el autor de los Balloon Dog, esas esculturas de acero pintado en colores chillones pero que parecen globos hinchables, uno de los cuales se llegó a vender en Christie's de Nueva York por 43 millones de euros en 2013; el responsable de haber convertido dos aspiradoras domésticas en sendas obras de arte, aludiendo al respecto que “elijo las aspiradoras por su sexualidad, porque las aspiradoras tienen sexo masculino y femenino a la vez. Son máquinas chupadoras, tienen grandes agujeros en ciertas zonas, pero también tienen diferentes accesorios que son fálicos”. El mismo que hace flotar de manera imposible para la física tradicional unos balones de baloncesto dentro del agua. Y en fin, el artista que ha elevado lo kistch a categoría artística, o al menos así lo parece a tenor del impacto de algunos de sus retratos, como el de Michael Jackson, su particular versión de Luís XIV parodiando la original de Bernini, los varios que compone de Cicciolina, así como otras muchas obras entre las que podríamos citar por ejemplo sus cerditos rodeados de ángeles (Ushering in Banality, Col. Particular 1988).

Pero además Koons es un personaje. Al estilo de Dalí o del propio Andy Warhol, su vida personal parece un reclamo continuo de su obra artística: Koons es el marido de la actriz porno Cicciolina con la que se casa en 1991 y se separa en 1995; el artista omnipresente que está siempre en los medios, compañero de Lady Gaga en las redes sociales, y un autor cuya obra parece que siempre está en el candelero.

Para muchos no pasa de ser otro artista más empeñado en la exaltación de los superfluo y lo banal, pero a Koons hay que reconocerle algunos méritos. En primer lugar la versatilidad de su obra, de una enorme amplitud de opciones y recursos; su indudable originalidad; la contundente potencia visual y plástica de muchas de sus piezas, obtenida en la mayoría de las ocasiones por la utilización de materiales brillantes y colores llamativos; y la monumentalidad de algunas de sus imágenes, que contribuye también a esa fuerza visual que antes mencionábamos. Sin olvidar la provocación y el humor que destilan muchas de ellas y que nos producen una sonrisa al contemplarlas que siempre resulta reconfortante.

La consecuencia final de todo ello es que Jeff Koons es hoy por hoy uno de los artistas de referencia del arte actual, uno de los iconos del mundo de la cultura, un fenómeno de masas, y uno de los autores más cotizados del momento, cuyos corazones gigantes como bombones en celofán o sus flores de colores o sus sempiternos Baloon dogs inundan muchas de las grandes ciudades del mundo.

Así que pensamos desde artecreha que merece la pena acercarse más a la obra de Koons, y por ello os invitamos a entrar y recorrer su magnífica retrospectiva a través de este completísimo vídeo.

Dim lights

 
Recordando a Klimt PDF Imprimir E-mail
Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   

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Gustave Klimt: Serpientes acuáticas II. Col. Particular. 1904-1907.

Gustave Klimt es uno de los artistas emblemáticos del movimiento modernista en pintura, es uno de los nombres propios de esa Viena que se asoma al S. XX como una de las capitales principales de aquella Europa finisecular, y es además el verdadero impulsor del fenómeno de la Secesion austriaca, un movimiento que pretende transformar las propuestas tradicionales del arte con un objetivo de libertad, axioma que se resume bien en una de sus frases más conocidas: “A cada tiempo su arte, a cada arte su libertad”.

Klimt es así un verdadero malabarista entre el decorativismo modernista y un criterio atrevido de pintura original y novedosa, dando lugar a un estilo elegante y vistoso, que hace de la belleza explícita de sus cuadros su seña de identidad. Su trazo rítmico, sus fondos dorados y su riqueza ornamental son el medio para lograrlo. Pero también otros elementos formales, como un tratamiento caprichoso de las formas, en las que prevalece una línea quebrada e irreal aunque de una enorme poesía; la utilización del color, siempre voluptuoso e impactante; y esa peculiar incrustación de formas y colores a modo de taraceas, que proponen figuras exuberantes y exóticas. Es evidente en el conjunto de su obra una deuda con el arte medieval y con los iconos bizantinos, si bien transformados ahora por una mirada singular. El resultado es una pintura de una enorme intensidad visual, luminosa, rutilante, colmada de un esplendor que la hace joya.

El suyo es por tanto un estilo propio. Es cierto que recoge la tradición ornamental del art nouveau y que sobre todo en sus murales decorativos no parece un pintor de ruptura porque se pliega a la moda ornamental del momento, pero no es menos cierto que lo hace formalmente de un modo muy personal e inconfundible.

Por otra parte, en sus lienzos se aventura en temas y pretextos que resultan igualmente innovadores y a veces mordaces, lo que resulta igualmente original. Así ocurre con su prolífica representación de la mujer, tema recurrente en la obra de Klimt y que trata casi siempre bajo el ingrediente de su sexualidad, que se utiliza con absoluta libertad cuando no con descaro. La mujer además es protagonista principal de sus obras porque es también pretexto de belleza y como tal, componente imprescindible de sus obras.

Dim lights

 
Entre tierra y cielo PDF Imprimir E-mail
Escrito por F. Javier Jiménez Zorzo (CREHA)   

 

000 Dacca L Kahn

"En general, el carácter de una forma arquitectónica está determinado por su modo de ser entre tierra y cielo. Esto lo intuyó Le Corbusier, que encabezó con la siguiente declaración cada uno de los tres capítulos teóricos de su Vers une Architecture [1923]:

"Mi casa es práctica. Os doy las gracias como podría dárselas a los ingenieros del ferrocarril o al servicio de teléfonos. No me habeis tocado el corazón. Pero supongamos que su muros se alcen al cielo hasta el punto de conmoverme. Me doy cuenta de vuestras intenciones. Os habeis comportado amablemente, con determinación, de modo encantador o noble. Así me dicen las piedras que habeis erigido. Me fijáis en el sitio y mis ojos lo consideran. Vislumbran algo que expresa un pensamiento. Un pensamiento que se revela sin palabras ni sonido, sino sólo por medio de formas que mantienen una relación recíproca. Estas formas son de tal manera que son claramente reveladas por la luz. Su relación recíproca no se refiere necesariamente a lo que es práctico o descriptivo. Son una creación matemática de vuestra mente. Son el lenguaje de la Arquitectura. Con el uso de materias primas y partiendo de condiciones más o menos utilitaristas habeis alcanzado una determinada relación que ha hecho resurgir mis emociones. Esto es Arquitectura. Ha surgido el arte".

Las formas concretas a que esta afirmación se refiere son los bien conocidos elementos de un edificio: pavimento, muro (pared) y cubierta (techo). Estos elementos componen lo que podemos llamar los confines espaciales. Heidegger dice: "Un confín no es el límite donde una cosa termina sino, como ya lo comprendieron los griegos, ese límite a partir del cual una cosa comienza a venir a presencia".

(Christian Norberg-Schulz: "El pensamiento de Louis I. Kahn". 1980)

 
Kano en Chion-in PDF Imprimir E-mail
Escrito por F. Javier Jiménez Zorzo (CREHA)   

000 Kano School

"Fuimos a otras partes del templo, perseguidos por el coro de los devotos, hasta quedar fuera del alcance de las voces en un paraíso de pantallas. Hace doscientos o trescientos años vivía un pintor llamado Kano. Él fue el llamado al templo de Chion-in para embellecer las paredes de las habitaciones. Dado que una pared es una pantalla, y que una pantalla es una pared, Kano se vio encarado a un trabajo muy considerable. Pero le ayudaron discípulos e imitadores, y acabó por dejar unos cuantos de centenares de pantallas que, todas ellas, son pinturas acabadas. Como ustedes ya saben, el interior de un templo es muy simple en su disposición. Los sacerdotes viven sobre esteras blancas, en habitaciones pequeñas de techo marrón que pueden transformarse a voluntad en una sola habitación grande. Ésa era también la dispoción en Chion-in, aunque las habitaciones eran comparativamente espaciosas y daban sobre suntuosas verandas y corredores. Dado que el emperador visitaba el sitio de vez en cuando, se había reservado para él una habitación de esplendor más que ordinario. Borlas de seda trenzada de intrincado diseño ocupaban el lugar de cerrojos para desplazar las pantallas deslizantes, y la marquetería estaba lacada.

Mis palabras son débiles y no está a mi alcance expresar el reposo que impregnaba todo aquello, ni tengo poder de conseguir el efecto deseado con un leve movimiento de muñeca. El gran Kano dibujó faisanes ateridos, apiñados en una rama de pino cubierta de nieve; o un pavo real orgulloso, desplegando la cola para deleitar a su gente femenina; o una ebullición de crisantemos desbordando de un jarrón; o figuras de campesinos y campesinas, ajados por el trabajo, volviendo del mercado; o una escena de caza al pie del Fujiyama. El carpintero, igualmente grande, que construyó el templo enmarcó cada pintura con absoluta precisión debajo de un techo que era un milagro de ingenio, y el Tiempo, el artista más grande de los tres, había tocado el oro para se hiciera ámbar y la marquetería para que adquiriese un color más oscuro, y la superficie reluciente de la laca para que se hiciera profunda, rica y semitransparente.

Artistas menores habían trabajado con Kano el magnífico. Se les había permitido aplicar sus pinceles a paneles de madera en las verandas exteriores, y se habían esmerado esforzadamente. No fue sino cuando el guía dirigió mi atención hacia ellos que descubrí numeros esbozos monocromos en la parte más baja de las puertas de las verandas. Una flor de lis quebrada por la caída de una rama arrancada por un mono insolente; una caña de bambú inclinada bajo el viento que riza un lago; un guerrero de otros tiempos preparando una emboscada contra un enemigo en un bosquecillo, espada en mano, con la boca fruncida en su intensa concentración, eran algunas de las muchas notas con que topó mi mirada. ¿Cuánto tiempo creen ustedes que se conservaría sin deterioro, en nuestra civilización, un dibujo a la sepia si estuviese colocado en el panel inferior de una puerta, o en un estante en el pasadizo de una cocina? En este páis apacible un hombre puede agacharse y escribir su nombre en el polvo mismo con la seguridad de que, si su escritura está trazada con habilidad, los hijos de sus hijos la dejarán perdurar reverentemente."

(Rudyard Kipling: "Viaje al Japón". 1889)

 
Edward Sheriff Curtis PDF Imprimir E-mail
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Escrito por F. Javier Jiménez Zorzo (CREHA)   

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Conocer la vida y la obra del fotógrafo norteamericano Edward Sheriff Curtis (Wisconsin, 1868 - , Los Angeles, 1952) supone entrar en contacto con un fenómeno donde se funden plenamente una vida aventurera y una auténtica pasión por la fotografía. A ello se suma que el objeto de su fotografía se centró, en exclusiva, en la vida y costumbres de las tribus indias norteamericanas, en un momento en que se iniciaba tanto su desaparición, como su aculturación o asimilación bajo la influencia y la presión (casi siempre violenta: véase, entre otros, la masacre de “Wounded Knee”, 1891, contra los indios Lakota, estado de Dakota) de la cultura norteamericana occidental. En los años en que Curtis entra en contacto con las tribus indígenas norteamericanas (finales del siglo XIX) su población había quedado reducida a 40 mil personas, de un millón y medio de individuos estimado en el siglo XVIII.

Su afición por la fotografía surge tempranamente ---a la vez que su pasión por la vida salvaje al aire libre---, en los viajes, a caballo y en canoa, que realiza, a sus siete años, con su padre (Johnson Asahel Curtis), granjero y  predicador, atendiendo a su dispersa parroquia de Cordova (Minnesota). En esos años llegó a construir su propio aparato fotográfico a partir de un manual de técnica fotográfica (“Wilson´s photographics”). La mala salud de su padre ---secuela de su participación en la Guerra de Secesión--- le obligará a trabajar (entre 1885-87) como vigilante de prisiones y de peón en el ferrocarril. Tras morir su padre ---Edward tiene 20 años--- e instalado en territorio del estado de Washington, tiene que ocuparse de su familia, trabaja en varios empleos y se compra su primera cámara de fotos.

En 1892, tras su matrimonio con Clara Philips, Edward se instala en Seattle y abre un estudio de retratos fotográficos, asociado con Thomas Guptill. Por entonces conseguirá que tres de sus fotografías, dedicadas a la tribu indígena local Squamish sean galardonadas con un Gran Premio Nacional, hecho que le impulsará a seguir su camino de fotógrafo.

Durante un viaje a las montañas de Washington conoce a los naturalistas y etnólogos Hart Meriam y Bird Grinnel, que le animan a unirse a la “Expedición Harriman”  con destino a las costas de Alaska y durante la que recopilará numerosos testimonios fotográficos sobre la vida de las tribus locales (unas 5000 fotografías).  Esta experiencia y su estancia, durante el verano de 1900, en poblados de tribus Algonquines y Pies Negros, le llevará a plantearse un proyecto más profundo sobre el tema de las tribus indias. Empieza ya a ser conocido por el gran público gracias a los artículos que le dedican los periódicos, ilustrados con sus fotografías. Entre 1901 y 1904, realiza amplias series fotográficas de diversas tribus indias, principalmente de California y Colorado.

Comienza a buscar apoyos para su gran proyecto, que busca recopilar ampliamente las tradiciones y las creencias que aun pervivían de las tribus todavía no asimiladas por la cultura neo-americana. Para ello consigue el apoyo de Frédérick Webb Hodge y William Henry Holmes, miembros del "Smithsonian Institut of American Ethnology". También recibe la ayuda y el apoyo del presidente Théodore Roosevelt, impresionado por su obra, y del magnate John Pierpont Morgan. Con todos esos apoyos y sobre todo con el de Morgan, conseguirá publicar, en 1906, los 500 ejemplares (de 20 volúmenes) de su obra titulada  “Los indios de América del Norte” (“The North American Indian, being a series of volumes picturing and describing the Indians of the United States and Alaska, written, illustrated and published by Edward S. Curtis, edited by Frederic Webb Hodge, foreword by Theodore Roosevelt, field research conducted under the patronage of J. Piermont Morgan, in twenty volumes. “). La obra cuenta con 2500 fotografías (seleccionadas de entre unas 50 mil) y 4000 páginas de textos, sobre buen número de tribus indias norteamericanas. Constituye su obra maestra y un monumento etnográfico y artístico, de primera magnitud, dedicado a la vida de los antiguos pueblos indígenas norteamericanos.

En 1914 ---tras varios hechos que provocan una deriva negativa en sus proyectos fotográficos--- Curtis produce un film, mudo, titulado “In the Land of Head Hunters”, que fue estrenado en Nueva York y Seattle a finales de ese mismo año, dramatización de la vida de la tribu india Kwakiutl.

La obra y la vida de Edward Sheriff Curtis ha sido objeto de gran atención en los últimos años mediante publicaciones de libros o mediante trabajos y monográficos publicados en Internet.

Para acceder a una muestra de su obra fotográfica pinchar AQUÍ, AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ.

 
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