El periodo Románico PDF Imprimir Correo
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Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   


ROMÁNICO.


1.1.- Alta Edad Media. Los periodos del Prerrománico.

 

La caída del Imperio romano de occidente y la consiguiente invasión de los pueblos bárbaros, no supuso ni mucho menos una ruptura drástica entre ambas etapas. Los pueblos germánicos se precipitaron sobre las ruinas de la vieja Roma, como herederos de sus instituciones y su cultura, y en realidad como continuadores de una situación social y económica que venía arrastrándose desde la crisis del S. III.

Por ello cuando se habla de la Alta Edad Media, y de la Época de las invasiones, hay que insistir en que muchos de los elementos que caracterizaban el Bajo Imperio siguen presentes. En el ámbito artístico también. No obstante hay dos fenómenos que son los que introducen las diferencias que permiten distinguir ambos periodos: por una parte la propia aportación de los pueblos germánicos, y por otra el peso incuestionable que tiene en todos los ámbitos y también en el cultural y artístico, la Iglesia.

La invasión de los pueblos bárbaros supone en primer lugar un proceso de regionalización, que va a disgregar en numerosos entornos las creaciones de cada pueblo: así, francos y merovingios en las Galias; visigodos y suevos en la Península Ibérica; ostrógodos en Italia; anglos y sajones en Gran Bretaña; vándalos en el norte de África; burgundios, sajones, bretones, frisones, etc. Por otra parte, aunque herederos de las tradiciones constructivas y artísticas romanas, los pueblos germánicos traducen los modelos romanos con sus técnicas a veces deficientes, y los interpretan siempre con influencias autóctonas y con una inevitable tentación por la simplificación y la esquematización, consecuencia también de su precariedad económica y su necesaria economía de medios.

Por encima no obstante, de esta atomización del arte de la época, que de hecho dará lugar a diferentes expresiones artísticas en cada nueva nacionalidad, está el poder de la Iglesia, amalgamando en un sentido unitario todos estos artes. Es precisamente el sentimiento religioso el que otorga un sentido homogéneo a todo el arte medieval, si bien ahora habría que añadir el protagonismo que adquiere esta Institución en el plano cultural. La iglesia impone una política cultural y artística, la Iglesia asume el papel formativo y divulgativo en la sociedad, y es la Iglesia la que asume el liderazgo en el mecenazgo artístico, al ser un poder real que económicamente podía permitírselo y al encontrar en el arte un inmejorable elemento propagandístico.

Con posterioridad, la Historia de Europa contará con diversos intentos de unificación territorial y política, que en muchas ocasiones pretendían con nostalgia recuperar la grandeza del imperio romano. Entre los más significados, el intento de Carlomagno, que en el tránsito de los siglos VIII al IX consigue unificar en el Imperio carolingio buena parte de los actuales territorios de Francia, Alemania y norte de Italia. Pero en apenas dos generaciones el Imperio carolingio se habrá desmembrado.

Un segundo intento unificador se produce con la dinastía alemana de los Otones que unifican bajo su autoridad toda Europa central en el S. X, dando lugar al Sacro Imperio Romano Germánico.

En España, la presencia musulmana desde el S. VIII y el consiguiente proceso de reconquista dará lugar a la formación de reinos cristianos en el norte peninsular, el primero de los cuales es el reino de Asturias, que en ocasiones cuenta con presencia de población procedente de Al Andalus, llamada mozárabe, porque habían permanecido fieles a su religión cristiana mientras estuvieron en territorio musulmán. En Asturias precisamente se desarrolla en esas fechas una de las muestras más brillantes de expresión artística: el Románico asturiano.

1.3.- Los siglos del Románico.

El arte románico se desarrolla en Europa aproximadamente entre los siglos X al XII, un periodo en el que manteniéndose la división en reinos, surgida primero de la desmembración del Imperio romano y después del Imperio carolingio, se alcanza también una cierta unidad de tipo cultural que desde la caída de Roma no se había producido.

Es una etapa de relativa paz, solucionados los grandes litigios expansionistas de los siglos anteriores y los problemas derivados de las grandes invasiones normandas y vikingas de los siglos VIII y IX.

Es también la Europa del feudalismo, un sistema con sus componentes políticos y socio-económicos que impone una impronta específica en todo el continente, prácticamente desde la caída del Imperio carolingio hasta la Revolución francesa.

Es asimismo la época de las Cruzadas, es decir de las expediciones (hasta cuatro se organizaron) a Tierra Santa, por parte de los reinos cristianos del occidente europeo, para liberar de los musulmanes y posteriormente de los turcos, por tanto de los herejes, aquellos lugares que se consideraban patrimonio cristiano. El fenómeno tenía mucho de aventura romántica, incluso logró algunos éxitos, aunque los lugares seguirían en manos musulmanas. Y es también, finalmente, la época del predominio total y absoluto, espiritual, económico y político, de la Institución de la Iglesia cristiana.

Para que se produzca este fenómeno de unidad artística, son necesarias ciertas circunstancias históricas coincidentes en el occidente europeo. Principalmente tres:

a) El sistema feudal. Un sistema de rígida jerarquización social, cuya estructura económica depende la explotación del campesinado en régimen de servidumbre.

El feudalismo supone en toda Europa la preeminencia de la nobleza y el clero, cuyo poder político y económico los convierte en mecenas artísticos, de una sensibilidad análoga en todo el continente.

b) La expansión monástica. Las órdenes religiosas alcanzan entonces un poder económico y un prestigio político que permite su expansión más allá de sus núcleos de origen. Esto explica que Órdenes poderosas como la de Cluny o la del Císter se extiendan por todo el continente, imponiendo en sus numerosas casas monásticas una misma estética y unas mismas soluciones técnicas.

c) Las peregrinaciones. También son un fenómeno unificador del arte de la época, vinculado asimismo al total protagonismo político y económico de la Iglesia. En el éxito de las peregrinaciones coinciden dos hechos importantes: por una parte la devoción por las reliquias y tumbas de santos y mártires, que proliferan por doquier y sirven de reclamo a los peregrinos.

Por otra parte, el fervor religioso de una mayoría de la población europea, que en una época de mayor estabilidad política y económica, se anima jubilosa a viajar para conocer estas reliquias y santuarios, lo que contribuye a la creación de "caminos de peregrinación", que actúan como magníficos cauces de difusión artística y cultural. A este fenómeno contribuyó también una mayor seguridad en la red viaria

En este sentido se puede afirmar que concretamente el Camino de Santiago contribuirá de forma excepcional a la difusión del arte románico, en un rumbo de doble dirección, desde Europa a la Península Ibérica y viceversa.

d) Otras causas igualmente influyentes por el sentimiento de unidad religiosa al que contribuyeron, serían también la Reforma Gregoriana, que impuso un mismo criterio litúrgico en toda la cristiandad, y el fenómeno de las Cruzadas, ya comentado.

1.4.- Periodos del Arte Románico:


Arte Prerrománico: S. V-X.

• Primer Románico (Románico Lombardo). S. X-XI

• Románico Pleno. S. XI-XII

• Románico Tardío. XII-XIII