El Siglo XX PDF Imprimir Correo
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Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   
Jueves, 19 de Noviembre de 2009 20:11


EL SIGLO XX


Se dice y con razón que el siglo XX empezó en 1914, cuando un conflicto del siglo anterior se convirtió en una guerra moderna. Un hecho apenas relevante en una ciudad de los Balcanes dio al traste con la I Guerra Mundial, un desastre colosal para el género humano que puso en cuestión conceptos como civilización, desarrollo o progreso.

La I Guerra Mundial supuso un cambio radical en el papel hegemónico de las grandes potencias, porque supuso la mutilación de Alemania; la desmembración del Imperio Austro-húngaro; la aparición de nuevos países, que hicieron imponer sus ansias nacionalistas; el triunfo de la Revolución soviética y el protagonismo creciente de los Estados Unidos en el panorama internacional.

Parecía que aquella sería la primera y la última guerra del género humano, pero una paz mal negociada,cerrada con ansias de venganza en vez de con clemencia, la Paz de Versalles, alentó las posiciones extremas en los países perdedores. Y todo ello además en un contexto económico de crisis continuada, consecuencia primero de la propia pobreza generada por la guerra, pero sobre todo por la situación de quiebra total que generó el crack de la bolsa de Nueva York de 1929.

Empieza así una época de incertidumbre, de crisis, de extremismo político, de inseguridad y de desconcierto ideológico, de enfrentamiento, que aupará hasta el poder al nazismo en Alemania y al fascismo en Italia. Una situación crítica que tendrá su primer acto sangriento en la Guerra Civil española y su drama definitivo en la II Guerra Mundial.

Nada fue igual a partir de entonces. Un mundo distinto surgió de aquél, esperanzado en un nuevo marco de relaciones internacionales liderado por la ONU y definido por el diálogo y el triunfo de la política sobre las armas. Aún así, no iban a faltar conflictos en la segunda mitad de siglo: la Guerra fría entre las dos superpotencias (USA y URSS); los problemas de la descolonización; la situación del Tercer Mundo; o la globalización económica de finales de siglo.

Un siglo de contrastes: del estado del bienestar, de los grandes avances tecnológicos, de la libertad de costumbres y la emancipación de la mujer, pero también de injusticia social, del hambre y pobreza para la mayoría de la población; del terrorismo en todas sus formas, de la amenaza nuclear o los desastres ecológicos.

En realidad queda claro después de lo dicho que el siglo XX tiene dos etapas claramente diferenciadas, el periodo de la primera mitad de siglo, jalonado por hechos como la Primera Guerra Mundial, la Revolución Soviética, la etapa de Entreguerras, el Crack de 1929, o la Guerra Civil española, y que concluiría con el estallido de la Segunda Guerra Mundial; y una segunda etapa que ocuparía desde el final de la Guerra hasta fin de siglo.

En el arte, ambos periodos también quedan claramente diferenciados e incluso divididos por una cesura radical que precisamente establece la II Guerra Mundial. La primera etapa está dominada por la experimentación frenética de las Vanguardias, y la segunda mitad de siglo por una sucesión continuada de estilos y tendencias, de una enorme riqueza artística, pero totalmente distanciada de lo que había sido la experiencia de la primera mitad de siglo, como si la fractura de la Guerra también hubiera partido en dos la evolución de la creatividad artística.