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Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   
Martes, 31 de Enero de 2012 16:11

MUNDO ACTUAL


1.1.- Nine-eleven.


En la noche del 9 al 10 de noviembre de 1989 cayó el muro de Berlín. Aquel símbolo de la división de la humanidad en dos grandes bloques, el comunista y el capitalista, era superado y, posteriormente, derribado por una multitud de ciudadanos que habían desbordado la capacidad de control de las autoridades políticas.

Hasta aquel momento el mundo era bipolar: los países capitalistas, bajo el paraguas de los Estados Unidos, frente a los comunistas, liderados por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. De repente, uno de los dos sistemas se desmoronó y el mundo pareció entrar en una época de seguridad que contrastaría con la guerra fría de las décadas anteriores. Hubo intelectuales que llegaron a afirmar que la "Historia ha terminado".

Los Estados Unidos, convertidos en potencia hegemónica, extienden su modelo sin límites ni fronteras. A la vez, internet, una herramienta de comunicación entre ordenadores, comienza a introducirse en muchos hogares de los países más desarrollados y su uso es cada vez más habitual. Aparece un término nuevo: la globalización. La información, las opiniones, las comunicaciones empiezan a fluir sin barreras ni aparente posibilidad de censura.

Sólo una sombra parece oscurecer el futuro de la Humanidad: la industrialización y el consumo sin control provocan el miedo a un deterioro irreversible del medio ambiente. El efecto invernadero y sus consecuencias empiezan a ser conceptos conocidos y que preocupan a muchas personas. La conciencia ecológica deja de ser exclusiva de minorías para extenderse a amplias capas de la población.

Pero la perspectiva de un futuro de estabilidad y prosperidad que vaticinan algunos se viene abajo con estrépito a las 8 h 46' 30'' del 11 de septiembre de 2001 ("nine-eleven" para los norteamericanos) cuando un avión de American Airlines se incrusta contra la Torre Norte del World Trade Center de Nueva York. En ese preciso instante comienza el siglo XXI. Ante la mirada atónita de los miles de millones de televidentes que vieron en directo el colapso de las dos torres icono del poder económico norteamericano.

Las certidumbres y la seguridad política y económic a que parecían haber nacido tras la caída del muro de Berlín se transforma en un nuevo escenario social de miedos, angustias y preguntas sin respuesta.

Los esfuerzos de los Estados Unidos por hacer valer su condición de potencia hegemónica se mantienen durante algunos años hasta que, en septiembre de 2008, la crisis económica que estalla en los países más desarrollados (la Unión Europea incluida) saca a la luz una realidad muy diferente a la prevista: los países emergentes, encabezados por China, cambian el mapa económico, estratégico y cultural del mundo: Occidente pasa al segundo plano.

Lo que había sido un mundo bipolar, y muy circunstancialmente unipolar, se ha transformado en un panorama mucho más disperso: Extremo Oriente, América Latina o los Países Árabes dejan de ser actores secundarios para convertirse en protagonistas de una nueva época. Los propios ciudadanos, yendo más allá en este proceso disgregador del poder, terminan por poner en cuestión los últimos valores económicos y políticos heredados. Para lograrlo utilizarán un arma que nadie había previsto: las "redes sociales", una evolución de internet que les permite, quizás por primera vez en la Historia, dejar de ser meros receptores de los mensajes de la autoridad para ser generadores y transmisores de las ideas que podrán decidir su destino.


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