| Rococó e Ilustración & F. Goya |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
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ROCOCÓ E ILUSTRACIÓN. El final del S. XVIII es una época de cambios y transformaciones que a la larga resultarán transcendentales. De hecho, también la propia sociedad de la época vive una verdadera encrucijada en la antesala de Por ello mientras aquélla da al traste con un arte igualmente frívolo como es el Rococó, el racionalismo que está amparando en todos los ámbitos la misma Ilustración, también tendrá su correlativo artístico en un interés por el orden, la medida, la proporción, y la mirada nostálgica hacia un clasicismo que se convertirá en dogma y referencia del nuevo arte: el Neoclasicismo. Evidentemente este periodo está dominado históricamente por el impacto extraordinario que tendrá en todos los órdenes A partir de ese momento, a caballo ya de los siglos XVIII y XIX, se sucede el dominio napoleónico, primero como Cónsul vitalicio en 1802 y finalmente con la dignidad imperial a la que accede en 1804. Su final en Waterloo, en 1815, supuso eventualmente la vuelta a una Europa de los absolutismos, que en cualquier caso estaban abocados al fracaso, después del avance irreversible que había supuesto en todos los órdenes el proceso revolucionario. GOYA Y LA ESPAÑA DE SU ÉPOCA. El momento histórico que le toca vivir a Goya es crítico para El final de La llegada al poder del deseado, de Fernando VII, no cambiará las cosas en este país. Al contrario, su absolutismo recalcitrante, aún será más pernicioso que el de su padre, que ya es decir, lo que defraudará definitivamente a hombres cabalmente liberales como Goya. No es de extrañar que al final de su vida, primero se refugie en su Quinta del sordo, donde pinta sus pinturas negras, y que finalmente, desengañado de todo y de todos, marche a Francia y abandone definitivamente su país.
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