Cardados delirantes y retrofuturismo PDF Imprimir Correo
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Escrito por F. Javier Jiménez Zorzo (CREHA)   

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“Pero para colores chillones y reinvenciones del pop de consumo de los años sesenta, The B-52´s, servidos por la ciudad de Athens, Georgia. No se sabía qué era más alucinante: los cardados delirantes de las coristas en primer plano Kate Pierson y Cindy Wilson, la voz chillona de Fred Schneider, la guitarra con dos cuerdas menos de Ricky Wilson o las historias de langostas rockeras y ciencia ficción de serie B que adornaban su permanente invitación a la fiesta y el baile desenfrenado. Sus dos primeros álbumes (la época era propensa a debuts radiantes), The B-52´s (1979) y Wild Planet (1980), con fondo amarillo el primero y rojo el segundo, marcan un punto y aparte en la aplicación del humor y la diversión a un pop cargado de electricidad y nervio: no hay más que ver la interpretación en directo de la alucinante “Rock Lobster” que hacían en esa época, seis minutos de verdadero frenesí. Luego The B-52´s perdieron algo de frescura, ganaron en profesionalidad y siguieron haciendo buenos discos en un mundo de color, fantasía y diversión que solo les pertenece a ellos. Porque el tono iconoclasta de Devo era distinto, una búsqueda de la ironía a través de la estética industrial y la robótica, convirtiendo la idea de la fabricación en serie y la uniformización del ser humano en un banco de pruebas estético, divertido y experimental para el pop. Como mezclar a Krafwerk con el humor socarrón de Frank Zappa y Captain Beefheart y las guitarras glam, pero introduciendo el sintetizador como signo de retrofuturismo. Sus primarios y extravagantes trajes plastificados hacían de eslabón entra la ciencia ficción de los cincuenta y la era nuclear. Q: Are We Not Men? A: We are Devo! (1978) fue su declaración de principios para un primer album sorprendente, producido por Brian Eno y grabado en los studios alemanes Conny Plank, cuna del krautrock. Entre sus himnos bañados de absurdo, como “Come Back, Jonee” o “Mongoloid”, colaron una de sus versiones más imaginativas y deconstructoras que se hayan hecho de un clásico, el “Satisfaction” de The Rolling Stones.”

(En: Ricardo Aldarondo: “El salto hacia delante: la revolución ética y estética del post-punk”. De: “Teen Spirit. De viaje por el pop independiente”,  Blánquez – Freir), 2004)

 

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