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Seguramente debido a la inmensa concentración patrimonial que reúne el norte de Italia, algunas de sus ciudades y monumentos no reciben por parte del viajero la atención que merecen. Es el caso de Vicenza, Módena o Parma, entre otras.
Hoy queremos fijarnos en un conjunto monumental de extraordinaria belleza: la catedral y el baptisterio de la tranquila y brumosa Parma.
La catedral, de origen románico, se comenzó a construir en el año 1059 y quedaría rematada arquitectónicamente dos siglos y medio más tarde con su airoso campanario. En su interior sobresalen las pinturas que decoran la cúpula, obra de Corregio.
Muy próximo a la catedral se levanta el baptisterio que sorprende por la textura de sus piedras rosadas que brillan con singular belleza bajo la lluvia. Es una obra de transición entre el románico y el gótico que fue encargada en su origen a Benedetto Antelami y cuya construcción se extendió entre los años 1196 y 1249.
Sobre la catedral, y en menor medida, el baptisterio de Parma hay una estupenda página web a través de la que podremos informarnos de sus fábricas, disfrutar de abundantes imágenes e, incluso, leer actividades didácticas sobre este conjunto arquitectónico. Si quieres acceder ya, puedes pulsar AQUÍ.
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