|
Escrito por F. Javier Jiménez Zorzo (CREHA)
|
|

"En efecto, ya desde la baja Edad Media acudían a Massa y Carrara, pueblos enteros de cinceladores y escultores desde Campione, Lecco, Como, Val d´Intelvi: los “comacini”. “Comacino” deriva del latín “cum macina”, o sea obreros, albañiles que se habían organizado y ejercitado en realizar trabajos de gran construcción con máquinas: torres móviles, molinillos, grúas y pasarelas. Los comacini, también llamados maestros longobardos, bajaban del Norte y se instalaban durante todo el período necesario para “fabricar” un edificio. De hecho, las columnas, los capiteles, los miles de piedras de forma compleja que constituían el orden arquitectónico de una iglesia o de un palacio se cortaban y trabajan enteramente en la cantera, para evitar los costes del transporte. Un bloque del que se saca un capitel pesa más o menos el doble del resultado. En pocas palabras, la entera masa de obreros escultores y cortadores tenía que acudir a la cantera, donde se hacía toda la construcción entera, pieza por pieza, y luego se transportaba incluso por barco y se montaba en el lugar elegido".
("Manual mínimo del actor", Dario Fo, 1998)
Si te ha gustado este artículo también te pueden interesar...
Otros artículos de esta sección...
|