El cuerpo decorado PDF Imprimir Correo
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Escrito por F. Javier Jiménez Zorzo (CREHA)   

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“El primer objeto que el hombre haya decorado, cuyo aspecto trató de modificar de manera transitoria, y a veces también permanente, es el cuerpo humano y, más especialmente, el cuerpo masculino. No hay un solo relato de viaje que no contenga alusión a esta preocupación por el adorno. En 1599 un viajero holandés describió de la manera siguiente a los habitantes del Gabón: “Hombres y mujeres llevan en su mayoría la cabeza desnuda, y los cabellos peinados y trenzados de extraña manera... algunos se han hecho agujeros en el labio inferior, por los cuales hacen pasar piezas de marfil que les cubren la boca hasta la nariz... muchos llevan pendientes que pesan tres o cuatro onzas; otros, en lugar de pendientes, se ponen bastoncillos de cinco o seis pulgadas de largo. Hacen sus vestidos con esteras tejidas con cortezas de árboles de color rojo. Algunos cosen a estas esteras pieles de mono o de antílope o de otros animales salvajes, con una campanilla en medio, como llevan las vacas o las cabras. Pintan sus cuerpos de color rojo, sacado de una determinada madera roja que produce tal color... coloran uno de sus ojos, aplicando al otro algún color blanco o amarillo, y además dibujan sobre su rostro tres o cuatro rayas. Algunos llevan cinturones forrados de cuero de búfalo de tres o cuatro palmos de ancho, y más aún, cuelgan sus cuchillos cortos y anchos de cadenas de hierro y usan flechas de tres filos, muy peligrosas. Además entre las mujeres hay muchas que llevan anillos de hierro o de cobre o de estaño alrededor de las piernas, tan unidos y apretados que no sabría uno decir como se los pudieron poner y algunos pesan hasta cuatro o cinco libras.”

(D. Paulme: Las esculturas del África negra. 1956)

(Imagen de cabecera: Mujer Mangbetu)

 

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