Jardines de Al-Ándalus PDF Imprimir Correo
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Escrito por F. Javier Jiménez Zorzo (CREHA)   

“El oasis debe ser el principio del jardín árabe, el oasis, que ofrece al beduino el placer estético del claroscuro, al presentarse como un mancha negra en el luminoso horizonte, y luego, cuando se acoge bajo sus palmeras colmará el resto de sus sentidos con la frescura de su sombra, con el agua de su manantial, recogida en una charca tranquila como un espejo, o sonora y fluyente en riachuelos o en rudimentarias acequias que nacen de su fuente. El Profeta del Islam trascenderá estas sensaciones y mientras los persas habían hecho de sus jardines, paraísos, los árabes harán del paraíso un jardín:


A los que creen y hacen buenas obras, les haremos entrar en jardines, debajo de los cuales fluirán ríos, eternamente para ellos; tendrán en ellos esposas purificadas. Los haré entrar en la sombra umbrosa. (Corán, IV, 56)


Pero el oasis se hace jardín, esto es, arquitectura, en contacto con otras civilizaciones, con la persa que había construido jardines, paraísos a imagen del Cosmos, dividido en cuatro partes por dos canales perpendiculares en cuyo punto de intersección se levantaba una fuente o un pabellón que representaba la montaña que está en el centro del Universo”.

(María Jesús Rubiera, “La arquitectura en la literatura árabe”, Madrid, Editora Nacional, 1981.)


Las páginas de la web del Centro Virtual Cervantes nos permiten acercarnos muy a fondo a los maravillosos jardines  de Al-Andalus. Para acceder pinchar AQUÍ.

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