Máquina de escribir PDF Imprimir E-mail
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Escrito por F. Javier Jiménez Zorzo (CREHA)   

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A finales del siglo XIX la escritura inició un proceso generalizado de mecanización. La máquina de escribir hacía su aparición en las oficinas e iniciaba a la vez una revolución en la estructura de las empresas. El suave rasgueo de las plumas de los escribientes sobre el papel fue sustituido por el ruido de las teclas y las largas varillas con tipos golpeando sobre los rodillos giratorios.

Si bien a lo largo de los siglos XVIII y XIX hubo abundantes prototipos de máquinas de escribir, no fue hasta 1867 cuando el impresor de Milwaukee (Wisconsin, EE.UU.) Christopher Latham Sholes (1819-1890) y su socio Carlos Glidden, consiguen construir un prototipo realmente efectivo. Dicho prototipo incluye el mecanismo que traslada el golpe de los dedos al tipo que ha de imprimirse (inspirado en las teclas del piano). Igualmente incluye también el rodillo sobre el que se sitúa el papel (así como el contrapeso para su desplazamiento paulatino), la palanca para cambiar de línea y un mecanismo espaciador.

El entintado de los tipos se realizaba ya mediante una cinta entintada (inventada por el escocés Alexander Bain, en 1841). Hasta entonces se había utilizado una almohadilla o un rodillo que entintaba directamente los caracteres, o bien se utilizaba papel carbón.

En 1873 Latham Sholes vendió la patente de este primer prototipo de máquina de escribir a la empresa Remington (fabricante de armamento) que, en 1878, (tras crear la empresa Remington Typewriter para fabricar en serie, por vez primera, máquinas de escribir) desarrolló la tecla de mayúsculas mediante varillas que llevaban la mayúscula y la minúscula juntas.

La disposición del teclado de la máquina inventada por Sholes (es decir el llamado teclado QWERTY, por las seis primeras letras de la fila de teclas superior izquierda) es el que sigue hoy vigente en todos los teclados, a pesar de no ser el más eficiente, ni rápido. Sholes dispuso así el teclado para, precisamente, disminuir la velocidad y evitar de ese modo un problema de su máquina: las varillas de los tipos se trababan fácilmente, amontonándose unas sobre otras.

Tras toda una serie de mejoras técnicas a lo largo del siglo XX (esfera de tipos, margarita de tipos, memoria digital, etc.), la máquina de escribir será también objeto de atención de los diseñadores de cara a mejorar su movilidad, ergonomía y estética. Un hito en ese aspecto lo constituyen las diversas series diseñadas por la firma italiana Olivetti desde los años 50. La serie Lettera 22 fue declarada (1959) por un jurado formado por cien diseñadores de todo el mundo como el mejor producto industrial de los últimos 100 años, reconocimiento a sus notables cualidades: ligera, fácil de guardar y  transportar, compacta y con las teclas suavemente onduladas para adaptarse a las yemas de los dedos.


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