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Jean-Léon Gérôme pertenece por pleno derecho a la generación de pintores que desarrolla su obra a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, desarrollando una estética orientalista y decadente que hunde sus raíces, a la vez, en el Romanticismo y el Neoclasicismo. Denostados por las vanguardias de comienzos del siglo XX, que veían en ellos los valores de la pintura más hueca y rancia.
Sin embargo, el paso del tiempo va situando las cosas en un terreno más acorde a los valores artísticos de unos y otros. Entre aquella generación de pintores hubo autores de indudable calidad. Y uno de ellos fue Gérôme.
Nacido en Vesoul (Francia, en 1824) se formó en París donde entró en contacto con los grandes autores de la pintura de Historia como Paul Delaroche. Pronto alcanzó el éxito, sobre todo a partir de la exposición de su obra Pelea de gallos (1847). Viajó por Italia, Turquía y Egipto, lo que le acercó a los mundos clásicos y oriental, que supo retratar con auténtica maestría.
Su obra fue perdiendo vigencia, e incluso se le acusó de ser un pintor escandaloso por la franqueza de alguno de sus desnudos, aunque siempre gozó de prestigio hasta su muerte acaecida en 1904.
Un buen modo de acercarse a la figura de Jean-Léon Gérôme es visitar la web que se dedica monográficamente a su estudio, pulsando AQUÍ.
También resulta muy interesante, sobre todo desde el punto de vista gráfico (son muy interesantes los cuadros que Gérôme pinta en las plazas de toros españolas describiendo todo el espanto de aquellas corridas de toros) la web que le dedica la página All-art.org. Para acceder, pulsa AQUÍ.
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