Petición de Florencia PDF Imprimir Correo
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Escrito por Jesús Martínez Verón (CREHA)   
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En el mes de mayo pasado se celebró en la ciudad de Florencia un congreso sobre la didáctica de la Historia del Arte del que nació la denominada "Petición de Florencia".

En resumen, lo que se solicita en este documento es que la Historia del Arte esté integrada en el currículum de los niveles de Primaria y Secundaria Obligatoria en todos los países de la Unión Europea. Además, se hacen una serie de consideraciones sobre el concepto de la materia histórico artística y la trascendencia que en la formación de los ciudadanos europeos se le debe de conceder.

En los diferentes países de la Unión hay páginas web que se encargan de recoger firmas digitales en apoyo de la "Petición de Florencia". En el caso español, la firma se puede realizar desde la página de CEEH.

Si quieres sumarte a la iniciativa de la "Petición de Florencia", pulsa AQUÍ.

Si antes deseas leer el texto completo de la "Petición de Florencia", pulsa en Leer más...

PETICIÓN DE FLORENCIA

Un decidido gesto en pro de Europa: una enseñanza de la Historia del Arte en todos los países de la Unión.

Cada año millones de ciudadanos de la Unión Europea, esos mismos que están invitados a votar el próximo 7 de junio, se benefician del principio de libre circulación para descubrir los paisajes, los museos, el legado del pasado y las obras de arte contemporáneas de sus vecinos europeos. ¿Qué hacer para convertir este formidable movimiento, estos múltiples descubrimientos, en un capital europeo y un recurso para la edificación de Europa?

Transformar, a través de la enseñanza de la historia del arte en la escuela, aquello que en principio es producto del consumo en un proceso de aculturación, de toma de conciencia de un patrimonio común, de apropiación de una historia artística vivida bajo el signo del intercambio desde hace milenios, desde Segovia a Cracovia, desde Atenas a Edimburgo o Copenhague, desde Florencia a Munich y Budapest. Dar una dimensión europea a dicha enseñanza de la historia del arte, que no existe en este momento mas que en algunos países, instituirla en todos los países de Europa, supondría dar un notable impulso -al asociar a los futuros ciudadanos de Europa a su propia historia- a una Europa de la cultura. Mientras que la historia de Europa ha estado hecha durante mucho tiempo de conflictos que han enfrentado a las gentes, de tratados que han dividido arbitrariamente los territorios, de lenguas impuestas injustamente y de dominaciones culturales, mientras que el funcionamiento de la Unión se vive como algo complejo y lejano, la historia de las formas artísticas es en Europa un constante proceso de intercambio, de enriquecimiento mutuo en un espacio común en todos los ámbitos de la creación, desde el modesto cantero de pueblo (que integra los saberes y las referencias arquitectónicas llegadas de distintos países) a Leonardo da Vinci, Picasso e Ingmar Bergman. Así, la aportación de los « Bárbaros » hace que Roma revitalice la herencia artística de la civilización griega, en la España de los Omeyas se da una brillante síntesis entre las culturas árabes y europeas –particularmente en la arquitectura- y antes de la I Guerra Mundial el Art Nouveau (también llamado, según el país, Jugendstil, Stile Liberty, Modern Style o Modernismo) reúne, a pesar de las tensiones nacionales y lingüísticas, a una comunidad europea de las artes.

Instituir la enseñanza de la historia del arte en la escuela en todos los países de la Unión permitiría a sus habitantes comprender el espíritu de comunidad artística que une a Europa desde hace tres milenios. Las obras de arte, desde la Mezquita de Córdoba a las fotografías de torres de extracción de agua de los Becher, estudiadas en su dimensión histórica, son el mejor acercamiento posible al conocimiento de las religiones, de los cambios en las ideas y de las civilizaciones que han forjado la historia del continente, así como al lugar en el arte que puede ocupar Europa dentro de la actual civilización global en tanto que las formas artísticas toman nuevas vías y que los intercambios se aceleran y se multiplican.
El lenguaje de las imágenes, muy presente en las manifestaciones contemporáneas, es común a todos los ciudadanos de la Unión. Una formación de al menos una hora semanal en historia del arte en los 27 países miembros de la Unión sería para los jóvenes europeos una preciosa ocasión de encuentro con la riqueza artística de su ciudad, de su país y de Europa, de invitación a la movilidad y al descubrimiento en el seno del continente y de integración cultural europea en el respeto a la historia.

Desde el patrimonio industrial a las bellas artes tradicionales, desde los vestigios arqueológicos a las creaciones más contemporáneas, esta enseñanza estaría por supuesto abierta a todos los componentes y todas las poblaciones que hoy forman parte de Europa y asimismo contrastaría los objetos de la civilización europea con las culturas del resto del mundo estando abierta al futuro e integrando plenamente la creación actual. La instauración de la enseñanza de la historia del arte, desde la escuela hasta la educación secundaria, en todos los países de Europa es un gesto que la Unión debe hacer en pro de Europa, de sus generaciones futuras, de la conciencia de su porvenir.


 

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