| Rodando a King Kong |
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| Escrito por F. Javier Jiménez Zorzo (CREHA) |
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"En 1933, la RKO presentó King Kong como "la octava maravilla del mundo". Como es lógico, el público sabía que no se trataba de un ser de verdad. Sin embargo, y al igual que sus compañeros prehistóricos, King Kong parecía tan asombrosamente real que, casi durante medio siglo, los espectadores le han atribuido una vida y personalidad propias. Esta ilusión de realidad se logró básicamente mediante el procedimiento de animación llamado "fotograma a fotograma", que consiste en fotografíar sucesivamente imágenes fijas que, al proyectarse a 24 fotografmas por segundo, crean la ilusión de un movimiento real. El procedimiento es parecido al utilizado en los dibujos animados; pero, a diferencia de éstos, el sujeto a animar debe aparecer en forma tridimensional, que es la que le otorga su apariencia de realidad. En la pantalla, King Kong parece tener unos 15 metros de altura. En realidad se trataba de una maqueta de solo 45 centímetros de altura. Fue creada por Willis J. O´Brien, un mago de los efectos especiales desde 1914, que había diseñado también las criaturas prehistóricas de The Lasta World en 1925. El esqueleto del gigantesco simio se construyó con acero y complicadas articulaciones a base de rodamientos de bolas. Su carne era de caucho y estaba recubierto por fuera con pieles de conejo (lo que causó algunos problemas durante el rodaje, pues las huellas de dedos resultaban claramente visibles en ellas). King Kong era capaz de mantenerse en cualquier posición. Para que permaneciese erguido cuando su peso se desplazaba desde un pie al otro se necesitaba un tablero base con agujeros que permitiesen mantenerlo firme sin perder por ello la movilidad. Para algunas escenas en primer plano, por ejemplo, cuando King Kong sostiene en la mano a Fay Wray, o cuando se ve a los actores debatiéndose en sus garras mientras se los acerca a la boca, hicieron falta partes animadas de la bestia a tamaño real. Para la escena en que mastica a sus víctimas se construyó una maqueta gigantesca, que funcionaba por medio de motores y aire comprimido. Necesitó cuarenta pieles de oso como recubrimiento y cuatro hombres para que pareciese moverse de manera convincente. [...] Para combinar estos elementos tan dispares y a escalas tan distintas hubo que recurrir a complicados cálculos matemáticos y al empleo de todos los trucajes y efectos especiales conocidos en aquellos momentos. [...] Un método habitual consistía en oscurecer una parte del objetivo de la cámara mediante un cristal pintado mientras se filmaba un determinado componente de la escena que podía ser la maqueta animada. [...] Luego se exponía la película por segunda vez para filmar el lugar decorado en que transcurría la acción, [...] pero en 1933 se contaba además con avances mucho mas perfeccionados, basados en el empleo de filtros de color. Empleando esta técnica se podía dar la impresión de que las figuras animadas se encontraban en lugares y hacían cosas que normalmente resultaría imposible filmar en la realidad. King Kong fue una de las primeras películas en utilizar abundantemente las transparencias. Esta técnica, muy empleada luego a lo largo de los 30 y los 40, consistía en proyectar por detrás un fondo previamente filmado sobre una gran pantalla translúcida, mientras que los actores actuaban y eran filmados colocando la cámara enfrente. King Kong uso una nueva modalidad de pantalla a base de celulosa, por la que su inventor, Sidney Saunders, obtuvo un Oscar". (En: Ray Harryhausen: "Las nuevas técnicas en King-Kong". Historia Universal del Cine, 1982) Otros artículos de esta sección...
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