El sol del membrillo PDF Imprimir Correo
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EL SOL DEL MEMBRILLO

FICHA TÉCNICA:

Año: 1992.

Nacionalidad: España.

Director: Víctor Erice.

Intérpretes: Antonio López, María Moreno, Enrique Gran, María López, Carmen López, Elisa Ruiz, José Carretero, Amalia Aria, Lucio Muñoz, Esperanza Parada, Julio López Hernández, Fan Xiao Ming, Yan Sheng Dong, Janusz Pietrzkisz y Marek Domagala.

Guión: Víctor Erice y Antonio López.

Fotografía: Javier Aguirresarobe y Ángel Luis Fernández.

Música: Pascal Gaigne.

Duración: 133 minutos. 

VALORACIÓN CINEMATOGRÁFICA : 

    Víctor Erice es uno de los grandes directores del cine español de todos los tiempos y, quizás, el mejor y más original de los que actualmente se encuentran en activo. Sus tres únicas películas: El espírituo de la colmena (1973), El sur (1983) y El sol del membrillo (1992) son tres auténticas obras maestras.

    El sol del membrillo se plantea como un documental que retrata el proceso creador del pintor Antonio López García, embarcado en el proyecto de pintar un membrillo de su propio jardín. Para ello, la cámara se introduce en la intimidad creadora de Antonio López. A través de ella vemos desde la preparación de sus lienzos hasta los momentos en que, abstraído, canturrea mientras trata de plasmar la naturaleza de los membrillos en la tela.

    Pero el punto de partida terminar por ser una simple excusa para que la película se convierta en una amplísima reflexión sobre la pintura, el sentido de la creación artística, la relación entre el artista, el objeto representado y el espectador, e incluso sobre el propio sentido de la existencia humana. Y todo ello con una hondura y una sinceridad emocionantes.

    Por la pantalla, al margen de Antonio López, el gran protagonista, pasan su esposa (la también pintora María Moreno), sus hijas, sus compañeros de profesión y hasta los albañiles que están trabajando en el arreglo de su estudio. Pero, entre todos ellos destaca Enrique Gran, amigo y compañero de estudios con quien Antonio López mantiene unos diálogos entretenidísimos.

    El ritmo de la película es lento, como corresponde al propio proceso creador de Antonio López, pero de enorme altura cinematográfica. Desde luego, para apreciarla y disfrutarla es preciso que se den una serie de circunstancias: el interés por el arte, el gusto por el cine bien elaborado y alejado de lo comercial y una predisposición al goce estético. De hecho, El sol del membrillo, al margen de distinciones como el Gran Premio del Jurado del Festival de Cine de Cannes de 1992 tiene el privilegio de haber sido elegida mejor película mundial de la década de los años 90 en una encuesta realizada por la Cinemateca de Toronto entre las principales filmotecas y museos de cine de todo el mundo. 

APROVECHAMIENTO DIDÁCTICO : 

    De comienzo a fin, El sol del membrillo es una impresionante lección sobre arte. Antonio López es un maestro indiscutible de la pintura contemporánea. Marginado durante décadas por una crítica que no podía aceptar su personal forma de entender el arte al margen de modas y tendencias, Antonio López reúne en su personalidad artística las dos vertientes que convierten a un artista en un maestro: una prodigiosa habilidad técnica y una profunda capacidad de reflexión estética. Verle pintar y escucharle hablar sobre pintura durante algo más de dos horas es tener el privilegio de penetrar en la intimidad de un genio.

    Desde el punto de vista técnico, le vemos preparar los soportes, distribuir la pintura sobre la paleta, preparar el objeto que va a representar, enmarcar la escena, dibujar, aplicar el óleo, componer, rectificar..., y todo ello, envuelto en sus reflexiones y dudas. El proceso creativo es observado con la minuciosidad con que un científico puede observar cualquier fenómeno de la naturaleza.

    Pero, además, Antonio López explica a sus seres más próximos las razones de su forma de trabajo, los motivos que le llevan a volver una y otra vez sobre una pintura con la que trata de capturar un objeto aparentemente vulgar, como es un simple membrillero, pero al que confiere una dignidad casi humana. En un momento de la película, cuando le preguntan a Antonio López la causa de unas pequeñas manchas de pintura que aplica a los frutos y las hojas del árbol, éste responde diciendo que son toques de pintura que marcan la evolución física del membrillero, que es a la vez la evolución del cuadro. Esto implica que el cuadro nunca podrá terminarse. El pintor acaba afirmando que seguir este proceso vital del árbol es lo realmente importante, mucho más que el cuadro como objeto acabado. La pintura es, en definitiva, una aproximación a la vida y no algo ajeno a ella.

    No faltan los momentos más distendidos que son aquellos en los que Antonio López conversa con su amigo Enrique Gran y muy en especial los minutos en los que ambos hablan frente a una reproducción del Juicio Final de Miguel Ángel, un pasaje realmente delicioso.

    El sol del membrillo es una película única que consigue aunar la genialidad de un pintor extraordinario con la de un director de cine imprescindible.

ENLACES

Páginas web:

MONOGRÁFICO DE EL PAÍS SOBRE ANTONIO LÓPEZ GARCÍA

Trailer:

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