| Sala 13.- P. Cézanne: "Manzanas y naranjas" |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
| Miércoles, 28 de Enero de 2009 20:04 |
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En la sala 13.
Manzanas y naranjas P. Cézanne. Museo d’Orsay. París 1895-1900. Cézanne es el autor de este bodegón. Se llama bodegón al cuadro que representa objetos cotidianos, inanimados y sin figuras alrededor, siendo así un género de pintura que se convierte para este pintor en el mejor medio de experimentar sus innovaciones artísticas. A los bodegones también se les llama naturalezas muertas. Cézanne empieza a pintar dentro del grupo Impresionista, pero sólo unos años, porque pronto le cansa ese tipo de pintura y emprende un nuevo estilo muy personal y diferente. Por eso mismo se incluye también en el grupo de los Postimpresionistas, como Van Gogh al que hemos visto anteriormente y a Gauguin, artistas todos ellos que aunque comienzan su andadura artística con el grupo impresionista, posteriormente siguen un camino propio y diferente. Su pintura en cualquier caso no tiene nada que ver con la de Van Gogh, es única y personal. Pero si abandona el impresionismo como él, es porque esa forma de entender la pintura no le agrada. Eso de que las cosas varían con la luz hasta el punto de que son distintas, no acaba de convencerle. Sobre todo por una razón, porque por más que parezca que las cosas son diferentes según que luz les dé, lo cierto es que sabemos perfectamente que ese lugar o que ese objeto es siempre el mismo. El ojo nos puede engañar, pero el cerebro no. A partir de ese momento, Cézanne entiende que al Impresionismo le falla ese aspecto a la hora de conseguir el objetivo que se planteaban y que como vimos consistía en reproducir el pleno realismo. Cézanne dice que el pleno realismo se conseguirá cuando representemos las cosas no como las veamos sino como sabemos que son. Para ello en vez de la luz, el protagonismo en la pintura deben asumirlo las formas que se perfilan en los objetos y lugares que pintamos, porque son precisamente las formas de las cosas las que nunca cambian por diferente que sea la luz que les dé, y porque son las formas las que realmente sabemos siempre cómo son. Por tanto deben de destacarse las formas en los cuadros. Es más, la mejor manera de reforzar su protagonismo, dándole además una sensación más rotunda a las pinturas, es ir reduciendo esas formas a figuras geométricas básicas, como círculos, esferas, cilindros, cubos, rectángulos…. Empieza así un camino nuevo en la pintura, cuya evolución llegará a derivar en un estilo tan importante como el Cubismo en el S. XX (ver Sala 12), cuya deuda con Cézanne ya vimos que era muy grande. Sus bodegones son la mejor manera de experimentar estas nuevas aportaciones de su pintura, porque los objetos representados pueden reducirse fácilmente a sus formas geométricas esenciales. Por lo demás, el color en la pintura de Cézanne sigue teniendo la misma importancia que ya le habían dado los impresionistas, lo que ocurre es que ahora él lo utiliza no para potenciar la luz, sino precisamente para modelar sus figuras de una forma más voluminosa y rotunda, porque son las gradaciones de color y el sombrado con color el que modela los objetos. En este cuadro las piezas de fruta destacan por su esfericidad. Algunas realmente no parecen tales frutas, sino simples círculos o esferas, cuyos volúmenes nos vienen dados por la precisión de los contornos y perfiles, construidos a través de la modulación del color que en este caso sólo cuenta con una sola gama de tonos, rojos y naranjas. Otra característica interesante de este cuadro y de la mayoría de sus naturalezas muertas es el tratamiento de la perspectiva, que rompe totalmente con las normas tradicionales: Se puede ver en el cuadro que algunos objetos presentan una doble visión perspectiva. Así el cuenco que en el centro guarda la fruta presenta en su parte superior un punto de vista y en su parte inferior otro, como visto desde arriba. Y lo mismo ocurre con los distintos objetos entre sí. Mientras el plato de la izquierda presenta una perspectiva casi cenital, la jarra se ve frontalmente. Con ello Cézanne consigue también algo similar a lo que había logrado Van Gogh, que los objetos tengan vida por sí mismos, que parezca que vibren y se muevan en el cuadro. Además con ello la composición se enriquece porque nos está dando dentro de una misma imagen múltiples puntos de vista, igual que si nosotros nos moviéramos delante de esta mesa con fruta. También en este aspecto su influencia posterior sobre el Cubismo será determinante. SOBRE - ¿Quién es el autor de la obra - ¿Cómo se titula el cuadro? - ¿A qué grupo de artistas pertenece su autor? - ¿A qué genero corresponde esta obra? - ¿Qué es lo que no le gusta a Cézanne del Impresionismo? - ¿Cómo debe de conseguirse, según él, el pleno realismo en la representación pictórica? - ¿Cuál será para él el elemento fundamental de la pintura? - ¿Por qué quiere reducir las formas a figuras geométricas básicas? - ¿Qué papel tiene el color en su pintura? - ¿De qué dos maneras el color modela los objetos? - - - Explica la perspectiva de este cuadro - ¿En qué ves que coincide con el estilo de Van Gogh? - ¿Sobre qué estilo posterior influirá la obra de Cézanne? Otros artículos de esta sección...
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