Sala 15.- F. Goya: "Perro semihundido" PDF Imprimir Correo
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Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   

En la sala 15.

LA SALA DE GOYA.


Perro semihundido

F. Goya

Museo del Prado. Madrid

1823.

Goya alcanzó como pintor los mayores éxitos que podía ambicionar un pintor. Realizó retratos a la nobleza del momento, recibió encargos de prestigio y finalmente llegó a ser pintor de tres reyes, de Carlos III, de Carlos IV y de Fernando VII.


Pero llegado a una edad, Goya renuncia a tanto privilegio y empieza a refugiarse en sí mismo, aislándose de cuantos le rodean. En ello influye la edad, porque ya se va haciendo mayor, una sordera pertinaz que le trastorna enormemente, y sobre todo el desengaño y la frustración que le han producido los últimos acontecimientos históricos que ha vivido España, no sólo la Guerra de la Independencia que ha asolado el país, incluida su ciudad natal, Zaragoza, sino también el enorme desencanto que supone la llegada al trono de Fernando VII y con él, la vuelta a un absolutismo que anula cualquier esperanza liberal y democrática.


Por todo ello, los último años de su vida en España los pasa Goya recluido en una casa situada en las afueras de Madrid, conocida como La quinta del sordo, en donde desarrollará un programa pictórico enormemente original y técnicamente revolucionario, que demuestra que a pesar de ese aislamiento personal no por ello abandonó nunca su trabajo artístico.


Pinta allí las que se conocen como Pinturas negras, una serie de obras con las que decoró los muros de dicha casa y que se caracterizan por sus temas extraños, sus colores oscuros y la deformación de las figuras hasta el límite de lo grotesco. Su técnica exagera la pincelada suelta y de mancha hasta extremos impensables en la época, utilizando en ocasiones para aplicar el color espátulas, los mangos del pincel y  hasta los mismos dedos.


Al fin y al cabo Goya con estas obras estaba desahogando su frustración interior, deformando exageradamente la realidad que le rodeaba. Un precedente de lo que mucho tiempo después constituiría la Vanguardia del Expresionismo, que vimos en la Sala once dedicada al arte del S. XX.


Una de las pinturas negras más enigmáticas es sin duda este perro semihundido, que atrae nuestra mirada como un imán, pero nunca sabemos exactamente por qué.


El cuadro no puede ser más simple, una cabeza de perro que parece asomarse a duras penas entre la nada. Porque en realidad alrededor de la cabeza del perro no hay nada más que dos grandes manchas de color. Cuando se trata de sacarle una interpretación a la obra todo son divagaciones: que si no estaría terminada la pintura, que si representa el poder de la naturaleza, que si sería una muestra más de la depresión de Goya, hundido como el perro en medio de la nada…


Pero qué importa lo que quisiera representar. A lo mejor no quería representar nada, y simplemente está haciendo una pintura en la que lo único importante es el hecho de pintar, es decir, de jugar libremente con el color y con las imágenes y con las formas y con las luces, sin tener que darle a nadie explicaciones. En una palabra, pintar en libertad, dejando también a un lado el tema. Y esto mismo nos recuerda lo dicho casi con las mismas palabras en varios de los ejemplos de la Sala once antes nombrada, en las que las obras alcanzan la plena libertad y la autonomía del arte. Otro aspecto tal vez, al que también se adelanta Goya con su arte.

SOBRE LA OBRA:

- ¿Cómo se titula este cuadro?

- ¿Qué reyes llegó a pintar Goya?

- ¿Qué es lo que más desencanta a Goya al final de su vida?

- ¿Qué son las pinturas negras?

- ¿Dónde las realiza?

- Señala algunas de sus características:

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- ¿Por qué las pinturas negras constituyen un precedente del

Expresionismo?

- ¿Qué significado tiene la pintura del Perro semihundido?

- ¿En qué se adelanta esta obra a su época?