Sala 4. Miguel Ángel: "La Pieta" PDF Imprimir Correo
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Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   

En la sala 4.


La Pieta

Miguel Angel Buonarroti

San Pedro del Vaticano. Roma

1499 .

Se trata de una escultura que pertenece a uno de los artistas mas importantes del Renacimiento y también de toda la Historia del arte: Miguel Ángel Buonarroti


La obra representa a la Virgen en uno de los momentos más dramáticos de su vida, cuando recoge en su regazo el cuerpo sin vida de su hijo al que acaban de desclavar de la cruz. Pocas veces el dolor es mayor que ante la imagen de un hijo muerto, pero tratándose de una representación de la Virgen se trata de combinar sus sentimientos humanos, marcados por el sufrimiento, pero también su condición divina, que le permite superarlos gracias a la fuerza de su espíritu.


Ambos actitudes es lo que consigue representar en esta obra Miguel Ángel, una de las más bellas y delicadas de todas las que realizó. El dramatismo de la escena, el realismo de la visión de la muerte, queda perfectamente representado a través del cuerpo de Cristo: un cuerpo que cae inerte entre los brazos de la madre y en el que se marcan con crudeza sus heridas y el deterioro de su anatomía. De hecho, para conseguir ese tremendo realismo Miguel Ángel estuvo trabajando sus bocetos sobre cadáveres del cementerio de Florencia. Incluso pequeños detalles cómo la mano de la Virgen que se hunde entre la carne del hijo, potencian todo el dolor del momento.


Pero por el contrario, la representación de la Virgen, parece que sea un símbolo del triunfo sobre el dolor y la muerte. Si la imagen de Cristo es totalmente realista, la de la Virgen está idealizada: en primer lugar su rostro es el de una preciosa jovencita, algo que no podía ser así en la realidad, porque la Virgen tenía que ser una madre mayor, pues ya tenía un hijo de 33 años. Sin embargo Miguel Ángel la representa como una niña, y según sus palabras, lo hace así para representarla eternamente bella y eternamente joven. Por otra parte, su expresión es de absoluta serenidad y calma, como si asumiera sin resentimiento alguno el designio ya previsto de la muerte del hijo. No es lo normal en sus circunstancias y también por ello decimos que es una imagen idealizada.


Pero es que esa es la idea principal de esta escultura, destacar el triunfo de ambos ante la muerte y sobre las pasiones humanas, resaltando de esta forma su condición divina. Y para completarlo, Miguel Ángel resuelve la escultura con una gran elegancia. Si la observamos bien, todo el conjunto sigue una estructura igual a la que hemos estudiado en el cuadro de Boticelli de esta misma sala, es decir una estructura triangular, que como dijimos entonces siempre otorga equilibrio al conjunto y contribuye a serenar la escena. Además está el trabajo de los paños, que vemos cómo caen elegantes y armoniosamente, dando una idea general al ver la escultura de calma y serenidad. Justo las sensaciones que quiere transmitir al espectador.


Por último, no podemos pasar inadvertida la extraordinaria técnica con la que era capaz de trabajar Miguel Ángel. Ya no sólo la naturalidad de los cuerpos y los rostros y todos los detalles, sino esa capacidad de modelar el mármol como si fuera plastilina, aunque en realidad se trate de una de las piedras más duras con las que puede trabajar un escultor.

SOBRE LA FIGURA:

· ¿A qué arte pertenece esta obra?


· ¿Quién es el autor de la obra


· ¿Cuál es el tema de la obra?


· ¿Cuál es la figura realista y por qué?


· ¿Cuál es la figura idealizada y por qué?


· ¿Qué estructura compositiva predomina en la obra?


· ¿Qué efecto consigue?


· ¿Cómo es la técnica de Miguel Ángel?