Sala 5. Pantocrátor de Gésera PDF Imprimir Correo
(2 votos, media 5.00 de 5)
Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   

En la sala 5.


Pantocrator.

Museo Diocesano de Jaca

(Procedente de la Iglesia de los Santos Julián y Basilisa. Gésera. Huesca)

S. XI .

Se trata de una pintura que pertenece también al arte románico, en este caso al S. XI. Muchas de las características que hemos visto en la escultura dedicada a la Virgen en esta misma sala, las podemos aplicar igualmente a la pintura.


También es un arte en el que predomina el tema religioso. Y asimismo la mayoría de las pinturas se encontraban en las iglesias de la época, aunque muchas de ellas para conservarlas mejor se hayan trasladado a los Museos. Algunas se han pintado sobre la pared con una técnica que se llama al fresco, y otras se hicieron sobre tablas de madera que decoraban las mesas de altar con una técnica que se llama al temple.


También tienen un carácter simbólico, y por ello mismo tampoco pretenden reproducir la realidad, sino trasladarnos a un mundo espiritual y religioso, que no es en el que nos movemos los humanos, por eso sus representaciones no son naturalistas.


Pero además en el caso de la pintura, el arte tiene una función más en esta época y es la de enseñar a los fieles los pasajes de la Biblia y del Antiguo Testamento (valor pedagógico), que la mayoría de la gente no podía entender más que a través de las imágenes, puesto que en su gran mayoría no sabían leer, pero sí podían interpretar las imágenes y así entender los principales episodios y personajes de su religión.


Por eso es por lo que la pintura románica trata de ser muy sencilla y muy clara en su representación, porque se trata de comprender su significado.


Así, es una pintura que tiene los trazos muy definidos, muy marcados, que de esta forma saltan a la vista del espectador.


Por otra parte los rasgos de la cara y del cuerpo se simplifican al máximo, en muy pocas líneas, lo que aleja a la figura de la realidad, pero la hace mucho más expresiva. Eso se llama esquematización. Miremos por ejemplo este Pantocrator, y fijémonos en sus ojos, grandes y negros como los de una mosca; o la nariz y las cejas, resueltas con una línea continua; o las orejas, dos espirales; o la barba o el pelo, tan aparatoso, que se pinta en mechones en forma de estrella.


Los colores tampoco son naturales. En primer lugar se trata de colores planos, es decir que no tienen claroscuro. De esta forma la imagen pierde la sensación de volumen, pero gana en vistosidad porque el color así destaca con más potencia, y por ello resulta mucho más expresiva. Y en segundo lugar son tan vivos como los de la escultura por las mismas razones que hemos explicado en la otra sala.


Tampoco hay perspectiva en estas pinturas, como mucho vemos la figura de frente y sus pies en forma de “V”, como si los viéramos desde arriba. De tal manera que nos están ofreciendo una visión imposible, al ver una imagen a la vez de frente y desde arriba, pero es una muestra más de que la pintura románica, como ocurría con la escultura, no pretende reproducir nuestra realidad, sino la del mundo espiritual, tan diferente del nuestro.


Son los mismos motivos que le otorgaba unas características especiales a la escultura y que por lo mismo se repiten en la pintura: hieratismo, ausencia de movimiento, desproporción.


SOBRE LA FIGURA:

· ¿A qué arte pertenece esta obra?

· ¿Qué dos soportes utiliza más habitualmente la pintura románica?

o

o

· ¿Cuál es el tema predominante de la pintura románica?

· ¿Qué características de la pintura románica coinciden con las de la escultura:

o

o

o

o

· ¿Qué características le son propias a la pintura románica?

o

o

o

o

o

o

· ¿Qué significa esquematización?

· ¿Qué son colores planos?

· ¿Qué son pies en “V”?

· ¿Por qué se dice que la pintura tiene un “valor pedagógico”?