Sala 9. E. Vigée Lebrun: "Autorretrato" PDF Imprimir Correo
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Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   
Domingo, 30 de Noviembre de 2008 19:09

En la sala 9.

ARTE BARROCO Y ROCOCÓ

Autorretrato

E. Vigée Lebrun

Kimbell Art Museum

Fort Worth. Texas

1782.

La pintura de E. Vigée Lebrun es un caso diferente de los que anteriormente hemos ido recorriendo en esta Sala. En primer lugar se trata de un cuadro realizado por una mujer, una artista que además tuvo un enorme éxito en vida, pintora y retratista de los reyes más poderosos de su tiempo y de los personajes más influyentes y conocidos. Por ello es doblemente admirable su caso, porque la condición marginal de la mujer a lo largo de la Historia siempre ha supuesto un esfuerzo doble que el de los hombres para alcanzar prestigio y reconocimiento.


En segundo lugar, la pintura de Vigée Lebrun ya no es la pintura característica del periodo Barroco. Estamos en una fase posterior y el arte ha cambiado hacia otras propuestas dentro de una tendencia que conocemos con el nombre de Rococó.


En general la pintura de ese estilo se caracteriza por tratarse de un arte más desenfadado y que asume un papel decorativo en las paredes de los suntuosos palacios del S. XVIII. Por eso sus temas se alejan de aquellos que hemos visto que eran habituales en el periodo Barroco, como el religioso o el mitológico, y los que perduran como el retrato, también adquieren ahora otro tono más amable y menos trascendente. Se incluyen además nuevas temáticas como los asuntos amorosos, a veces picantes, así como una representación de la nobleza ociosa de aquel siglo, con sus juegos y diversiones.


Aunque en el caso de la obra de Vigée Lebrun, apenas tocó otro género que el retrato. Esa sería una característica más de su personalidad artística. Retratos tratados bajo esa mirada agradable y delicada con la que siempre pintó a sus modelos.


A esa sensibilidad habría que añadir dos características más: por un lado su virtuosismo técnico, que fue una de las razones principales del éxito que tuvo en vida. Sus rostros, sus carnaciones, sus tejidos, sus pequeños detalles, el tratamienro del cabello, siempre vaporoso, sus miradas, hacen de sus cuadros retratos de una perfección extraordinaria. Por otra parte está su tratamiento del color. Sus pinceladas son luminosas y muy coloristas, lo que contribuye más que nada a ese tono satisfecho y risueño de toda su obra, y que es tan característico además del arte Rococó.


Así ocurre también en este autorretrato, uno más de los numerosos que se hizo a sí misma o con su hija. Todos, como éste, plenos de una belleza como al parecer era la de ella misma, espléndida y radiante.


Como vemos muchas cosas han cambiado respecto al periodo anterior. No hay nada de Tenebrismo en la obra de Vigée Lebrun; al no haber temas religiosos ni mitológicos tampoco hay naturalismo; su realismo es diferente porque aunque es una pintura de gran precisión, no es tan minuciosa como la de Vermeer por ejemplo; no hay teatralidad en los personajes retratados; no hay exageración ni obsesión por la representación del movimiento. Las composiciones tampoco son agitadas, ni persiguen las líneas diagonales como el eje primordial de las mismas.


Por el contrario la de ahora es una pintura serena, equilibrada y que no busca otro objetivo que el de agradar y complacer al espectador.

SOBRE LA OBRA:

· ¿A qué arte pertenece esta obra?

· ¿Quién es su autor?

· ¿Por qué hay que admirar doblemente el caso de Vigée Lebrun?

· ¿Señala dos características de la pintura Rococó?

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· ¿Qué temas se desarrollan en este nuevo periodo?

· ¿Cuáles apenas se tratan?

· ¿Cuál es el género favorito de Vigée Lebrun?

· ¿Quiénes fueron sus principales clientes?

· Señala tres características de su pintura:

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· ¿Cuál es el principal objetivo que persigue la pintura Rococó?

· ¿Qué aspectos del arte Barroco van desapareciendo de la pintura rococó?:

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