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Formas únicas de continuidad en el espacio, la emblemática escultura futurista de Umberto Boccioni, es una figura de obligado conocimiento en el estudio de las vanguardias de comienzos del siglo XX.
Tal y como es habitual en otras obras del mismo periodo, la transmisión a los alumnos que por primera vez se acercan al estudio de la Historia del Arte de los principios estéticos en los que se basa el trabajo de Boccioni resulta difícil debido a su complejidad intelectual.
En nuestra sección Miradas CREHA incluimos un comentario sobre Formas únicas de continuidad en el espacio en el que explicamos estos principios en los siguientes términos:
La escultura podría contemplarse como una figura que avanza imparable a gran velocidad, sensación que se transmite abriendo como hemos dicho el contorno de la pieza a base de multiplicar planos y ángulos de visión, que desfiguran la imagen de la figura en sí, pero potencian la sensación de movimiento al convertirse en estelas de alas o ropajes que se agita con su velocidad. De tal forma que la obra al final no representa figura alguna, sino el concepto mismo del movimiento. Y esa es la gran aportación de Boccioni a la escultura, la plena liberación del tema, y como en la pintura, la reducción definitiva de la obra de arte a su lenguaje esencial, en este caso, el juego de planos, el juego de luces que provoca el bronce, el concepto de masa variable y el de volumen abierto.
Como ocurre en tantas otras ocasiones, en nuestro entorno más cotidiano ha venido a aparecer un recurso que puede ayudarnos a que los alumnos comprendan mejor estas sensaciones que busca reflejar Boccioni en su escultura. Se trata de una cortinilla utilizada por Televisión Española durante los últimos meses como transición entre programas. Es ésta:
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