Enigma: con la Inquisición no se bromea PDF Imprimir Correo
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Escrito por Jesús Martínez Verón (CREHA)   

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Para nadie podía ser plato de gusto que la Inquisición te citara para interrogarte. Por eso, al recibir la noticia se quedó helado:

- ¿Qué querrán? Nunca he hecho nada malo. Siempre he ejercido mi oficio de pintor con total acuerdo a las enseñanzas de la Iglesia.

Pero, la cosa iba en serio. La Inquisición veía en sus obras un posible caso de herejía. Y eso podía suponer en aquellos años la tortura, las galeras o incluso la muerte en la hoguera.

Ciertamente sus cuadros no eran como los de otros pintores. Sus figuras no respetaban las normas de la conveniencia armónica de Horacio. ¡Y qué decir de sus ángeles...!

Ya en el tribunal, el pintor recupera la sangre fría y se la juega definitivamente. El juez, un hombre regordete y de baja estatura le pregunta al artista por qué pinta a sus figuras tan esbeltas. El pintor responde:

- Porque no hay mayor defecto que ser pequeño.

Con la Inquisición no se bromea. Y sin embargo, el juez no parece darse cuenta (quizás por la falta de costumbre) de la ironía con la que le ha respondido el artista. Incluso parece que sus argumentos sobre la manera como pinta sus cuadros le convence y le deja ir en libertad.

¿Sabes de qué pintor, muy famoso, estamos hablando? ¿Dónde ocurrió esta historia?

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