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En el enigma de esta semana: Con la Inquisición no se bromea, nos basamos en un acontecimiento curioso de la historia del arte que fue aquel en el que un famoso pintor fue llevado ante un tribunal de la Inquisición acusado de herejía porque sus figuras no se correspondían con la ortodoxia de las enseñanzas de la Iglesia. En concreto, preguntábamos por el nombre del pintor y la ciudad en la que ocurrieron los hechos.
La solución, como muchos de vosotros nos habéis hecho llegar, era El Greco y Toledo.
Veamos como cuenta aquel acontecimiento el Historiador del Arte Pedro J. Lavado Paradinas:
Acusado de pintar extrañas y deformadas figuras, con rostros alargados y manos o gestos que algunos veían como trasunto de algún misticismo católico poco ortodoxo y los más comprensivos como una enfermedad o alteración visual, Domenico Theotocopoulos, El Greco, tuvo que comparecer ante un tribunal toledano acusado de herejía. ¡Ahí es nada! El juez, personaje rechoncho y de baja estatura, leyó las acusaciones al reo e inquirió por su justificación, a lo que El Greco, ni corto, ni perezoso, se despachó con una frase para hacer historia: «Pinto así porque el mayor defecto del hombre es ser pequeño». No eran tiempos aquellos para jugar con las palabras y menos con el cretinismo de un juez, ya que por menos la Santa Inquisición enviaba a galeras a cualquiera y tostaba a otros, aunque fuera en efigie, pero también es cierto que ante algunas preguntas, uno tiene que responder de una vez por todas.
Añadamos una curiosidad al texto de Lavado Paradinas: el elemento que más llamó la atención de los inquisidores para sospechar de la herejía de El Greco fueron las alas de los ángeles que, según ellos, presentaban unas proporciones completamente inapropiadas.
Una vez más queremos daros las gracias a todos los participantes en nuestros enigmas y os esperamos en nuestro próximo juego.
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