| Mathew Brady en la Guerra de Secesión |
|
|
|
|
“La Guerra de Secesión no fue la primera contienda fotografiada, pero fue la primera en la que la fotografía tuvo una destacada presencia, tanto como herramienta de los encargados de cubrirla informativamente como en la vida diaria de los que participaron directamente en ella. Siguiendo las columnas militares aparecieron unos hombres que iban acompañados de extraños aparatos, como cámaras fotográficas y cuartos oscuros. Eran los primeros corresponsales de guerra. De todos modos, las fotografías de acción eran imposibles porque la exposición de diez segundos requerida por el proceso de placa húmeda de la época difuminaba todo el movimiento. […] Las primeras placas en la que aparecían cuerpos sin vida se captaron tras la batalla de Antietam, aunque sería en la batalla de Gettysburg en la que los fotógrafos se decaron en mayor grado a dejar constancia de la terrible matanza que allí se había producido. Afortunadamente para los gobiernos de Washington y Richmond, la tecnología de la época no permitía que los periódicos pudieran incorporar fotografía en sus páginas, por lo que las imágenes de los muertos sólo aparecían en forma de grabados, permitiendo así un cierto distanciamiento. […] Un dato que demuestra la importancia de la fotografía es que un total de 150 fotografos tenían como misión exclusiva tomar placas del presidente Lincoln, ya fuera en posados o en sus actos públicos. Quizás sea por ello por lo que hoy contamos con tantas imágenes de él, ayudando así a convertirlo en el icono que es. […] De los fotógrafos más importantes de la guerra hay que destacar a Mathew Brady [Nueva York, 1823 – 1896] [ver imagen de cabecera], que junto a sus ayudantes viajó con el Ejército de la Unión, trabajando en estudios instalados en vagones. Su inconfundible aspecto, de baja estatura, gafas y barba de chivo, y vestido con una larga gabardina blanca, le hizo popular entre las tropas. Sin embargo, Brady causó algún susto a los soldados, cuando estos confundían su gran lente en forma de tonel con un cañón que les apuntaba. A pesar de las grandes dificultades y riesgos que afrontaron, consiguieron tomar más de 3.500 fotos de los campos de batalla y de los soldados durante sus actividades cotidianas en los campamentos. Brady exponía sus fotos en su propia galería de Nueva York, a donde acudía el público para contemplar la cruda realidad de la guerra.” Para acceder a una excelente web sobre la vida y obra de Mathew Brady, pinchar AQUÍ. |