Catedral de Monreale (Sicilia) PDF Imprimir Correo
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CATEDRAL DE MONREALE.

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S. XII.

Monreale (Palermo). Sicilia.

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La Catedral de Monreale se encuentra en el extrarradio de la ciudad de Palermo, en el llamado Mons Regalis, y fue levantada bajo los auspicios del rey Guillermo II de Normandía, lo que convierte este edificio en el más importante de toda la arquitectura normanda, que no es otra cosa que la arquitectura románica desarrollada por los normandos en todas aquellas zonas que dominaron durante los siglos XI-XII. Entre otras Sicilia, a la que llegan como mercenarios en ayuda de los príncipes lombardos, de los que obtuvieron feudos en los que progresivamente se fueron haciendo con una autoridad que terminó por desbancar a sus propios señores. En Sicilia fueron ellos los que derrotaron al emirato musulmán que gobernaba la isla y los que terminaron unificando los distintos feudos normandos en el reino normando de Sicilia en tiempos de Rogelio II, abuelo de Guillermo II, el constructor de esta Catedral.

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Construida según las crónicas en muy poco tiempo, entre 1172 y 1190, constituye un ejemplo maravilloso de la fusión artística que se produce en la Sicilia medieval entre el arte de procedencia occidental que determina la estructura del edificio, y el aporte oriental de influencia bizantina de toda la parte ornamental. Y así, el edificio es de tradición románica por su fundación normanda, pero la decoración aúna la tradición musulmana y bizantina.

Estructuralmente presenta una planta de tres naves, con la central más ancha que las laterales, separadas por columnas de tradición clásica. Crucero destacado y cabecera triabsidial, con cubierta plana. En realidad es una simbiosis perfecta entre la concepción románica de la planta y un desarrollo arquitectónico de influencia bizantina, porque la techumbre plana, la separación entre las naves, y las capillas de la cabecera especialmente profundas, nos recuerdan ejemplos muy similares en suelo italiano de construcciones bizantinas, como las basílicas en Rávena de San Apolinar Nuevo o in Clase. La fachada sin embargo es típicamente románica, con un pórtico monumental y dos enormes torres cuadradas flanqueándolo.

La decoración en cambio vuelve a ser un señuelo de clara tradición oriental. Primero al exterior, en el que se combinan mármoles policromados, nuevamente de tradición bizantina, con una decoración de tradición musulmana de arcos apuntados entrecruzados. Pero sobre todo al interior, con un revestimiento de mármoles que alcanzan el nivel de las ventanas inferiores, y en parte superior de las naves y cabecera una impresionante decoración de mosaicos dorados que ocupan más de 6000 m2 y requirieron más de 2000 Kg de pan de oro. En su elaboración participaron griegos, bizantinos y sicilianos, hasta completar el repertorio musivario conservado más importante del mundo junto al de San Marcos de Venecia

Iconográficamente se representa desde la Creación hasta la Pasión de Cristo, siguiendo una cronología lineal en sentido de derecha a izquierda y de arriba abajo. El ábside lo preside un Pantocrator que corona la jerarquía de Virgen, ángeles y santos.

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EL PORQUÉ DE SU BELLEZA 

La primera inclinación al asombro en la contemplación de esta Catedral es precisamente esa combinación de influencias que se entrelazan en perfecta armonía, como si fuera un crisol donde fundirse las esencias de oriente y occidente.

En segundo lugar su vistosidad ornamental, tanto en sus revestimientos exteriores como en su decoración interior. Aunque es aquí sin duda donde el concepto de belleza se materializa ante nuestros ojos en brillos dorados y rutilantes que se desvelan como un tesoro impagable. Pero no es sólo la belleza del pan de oro y su espectacularidad de fulgor y riqueza, sino también la estética de sus iconografías, tocadas de ese halo hierático y elegante, monumental y severo, que caracteriza al icono bizantino, siempre definido por sus imágenes estilizadas y selectas, propias de un arte elitista y refinado como lo era el bizantino Una muestra maravillosa de la estética medieval, que convierte la imagen en símbolo, hasta que la idea florece en arte puro.

 

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