| Catedral de Monreale (Sicilia) |
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CATEDRAL DE MONREALE. _______________________________________________
S. XII. Monreale (Palermo). Sicilia. _____________________________________________________________________________________ ____________________ Construida según las crónicas en muy poco tiempo, entre 1172 y 1190, constituye un ejemplo maravilloso de la fusión artística que se produce en Estructuralmente presenta una planta de tres naves, con la central más ancha que las laterales, separadas por columnas de tradición clásica. Crucero destacado y cabecera triabsidial, con cubierta plana. En realidad es una simbiosis perfecta entre la concepción románica de la planta y un desarrollo arquitectónico de influencia bizantina, porque la techumbre plana, la separación entre las naves, y las capillas de la cabecera especialmente profundas, nos recuerdan ejemplos muy similares en suelo italiano de construcciones bizantinas, como las basílicas en Rávena de San Apolinar Nuevo o in Clase. La fachada sin embargo es típicamente románica, con un pórtico monumental y dos enormes torres cuadradas flanqueándolo. La decoración en cambio vuelve a ser un señuelo de clara tradición oriental. Primero al exterior, en el que se combinan mármoles policromados, nuevamente de tradición bizantina, con una decoración de tradición musulmana de arcos apuntados entrecruzados. Pero sobre todo al interior, con un revestimiento de mármoles que alcanzan el nivel de las ventanas inferiores, y en parte superior de las naves y cabecera una impresionante decoración de mosaicos dorados que ocupan más de Iconográficamente se representa desde ______________________________________________________________________________ EL PORQUÉ DE SU BELLEZA La primera inclinación al asombro en la contemplación de esta Catedral es precisamente esa combinación de influencias que se entrelazan en perfecta armonía, como si fuera un crisol donde fundirse las esencias de oriente y occidente. En segundo lugar su vistosidad ornamental, tanto en sus revestimientos exteriores como en su decoración interior. Aunque es aquí sin duda donde el concepto de belleza se materializa ante nuestros ojos en brillos dorados y rutilantes que se desvelan como un tesoro impagable. Pero no es sólo la belleza del pan de oro y su espectacularidad de fulgor y riqueza, sino también la estética de sus iconografías, tocadas de ese halo hierático y elegante, monumental y severo, que caracteriza al icono bizantino, siempre definido por sus imágenes estilizadas y selectas, propias de un arte elitista y refinado como lo era el bizantino Una muestra maravillosa de la estética medieval, que convierte la imagen en símbolo, hasta que la idea florece en arte puro. Otros artículos de esta sección...
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