| D. Ghirlandaio: "Retrato de una joven dama" |
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RETRATO DE UNA JOVEN DAMA. D. Ghirlandaio. _____________________________________________
1485. Calouste-Gulbenkian. Lisboa. _____________________________________________________________________________________ El Quattrocento italiano es uno de los momentos estelares de toda ____________________ Doménico Bigordi, llamado en realidad el Ghirlandaio porque su padre, orfebre, hacía "guirnaldas" para los peinados de las damas florentinas, es un pintor en el que se combina el influjo de autrores como Masaccio, Boticelli o Fray Filippo Lippi, con una admiración por la pintura flamenca y más concretamente de Van Eyck o Van Der Goes. Por todo ello su pintura tiene en ocasiones la rotundidad de Masaccio o de Piero della Francesca, el detallismo de los Primitivos flamencos y la idealización de Boticelli, aspecto este último que se aprecia especialmente en sus retratos. _______________________________________________________________ EL PORQUÉ DE SU BELLEZA Es lo que ocurre en esta obra, un retrato especialmente sencillo en sus pormenores, apenas un collar de cuentas de coral y un corpiño ajustado, a la moda de la burguesía florentina de la época. Por ello el cuadro todo se concentra en su rostro, dulce y encantador: suave y delicado en los contornos, luminoso de un blanco nacarado en la piel y preciso en los detalles, aunque es probablemente la forma en la que se enmarca la cara y en la que se concentra la expresión, los dos recursos básicos que más nos atraen de la figura. El rostro ovalado se encuadra entre dos bucles serpenteantes de cabello rojizo, que combinan cromáticamente a la perfección con el blancor de la piel y armonizan con el rojo del collar o del corpiño. En cuanto a la expresión parece que se ensimisme en una mirada perdida: la cabeza vuelta y los ojos entornados, como mirando para otro lado. Naturalismo e idealización al mismo tiempo, lo que nos hace tan atractiva esa expresión, a la vez amable y esquiva, al mismo tiempo sobria y risueña. Es como si en un solo cuadro se concentrara lo mejor de Bellini y Boticelli, esa belleza cristalina y diáfana, que por una parte parece inalcanzable y por otra tan natural y humana. Quattrocento pleno. Otros artículos de esta sección...
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