| Felix Nadar: "Sarah Bernhardt" |
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SARAH BERNHARDT. Felix Nadar. _______________________________________________ 1865. _____________________________________________________________________________________ Gaspard Felix Tournachon, conocido como Felix Nadar (París 1820-1910) es uno de los grandes fotógrafos de Nadar empezó su carrera artística como ilustrador y caricaturista, encontrando casualmente en la fotografía un nuevo medio de expresión, sobre todo porque entendió desde el primer momento que se trataba de un soporte que podía tener sus recursos estéticos, lo que no siempre fue valorado por sus contemporáneos. Su obra gráfica se centró casi exclusivamente en el retrato, que trató de reproducir bajo unos mismos criterios estéticos derivados de la pintura. De ahí su valor artístico y su interés por evitar los tratamientos que entonces eran habituales en el retrato fotográfico y que lo alejaban de su valor artístico, como por ejemplo los retoques artificiales, el coloreado manual de las fotografías o el complemento del atrezzo. Por el contrario se sirvió de recursos puramente plásticos, como el cuidado de la composición y sobre todo el trabajo de la luz, de tal forma que sus retratos se centran en lo principal nada más, el rostro del personaje, y adquieren una valoración plástica que trasciende el mero retrato para convertirse en obra artística. De ahí su gran aportación al mundo del arte. Nadar además fue el primero en realizar fotos aéreas desde un globo aerostático, razón por la cual se convirtió en comandante de una compañía militar de globos durante ____________________ Nadar realizó un amplio repertorio de retratos de lo más granado del arte, la intelectualidad y la política francesa, tales como Charles Baudelaire. Alejandro Dumas, George Sand, Julio Verne, Edgar Manet, Eugene Delacroix, Victor Hugo, Emile Zola, Giuseppe Verdi, Gustave Courbet, Joseph Proudhon, Hector Berilos y otros muchos. La mayoría hombres, aunque una mujer se coló también entre sus retratadas, la actriz Sarah Bernhardt. No es casualidad, porque Sarah Bernhardt fue en su época una de las mujeres más temperamentales y más famosas, no sólo de Francia, sino de media Europa, y porque además le unió al fotógrafo una sincera amistad. Su vida novelesca, acrecentaría esa popularidad. Hija de una prostituta de lujo que quiso iniciarla en su misma profesión, se vio en cambio inclinada al mundo de los escenarios donde desde muy joven demostró su valía. Aún así, los éxitos se hicieron esperar y entre tanto, se animó a seguir los pasos de su madre convirtiéndose en cortesana de postín. Curiosamente sería en ese ambiente en el que conocería al duque de Morny, hermanastro de Napoleón III, que le abriría las puertas de los principales teatros de París. Desde ese momento su fama no haría más que aumentar, influenciada sin duda por su enorme talento y por su capacidad de innovación que transformó por completo el arte de la interpretación. Su relación con algunos artistas resultaría providencial para algunos de ellos como es el caso de Alphonse Mucha, uno de los cartelistas más conocidos del art nouveau, que fue su protegido y uno de los principales ilustradores de los carteles de sus actuaciones. También con Félix Nadar tuvo una relación de amistad surgida desde sus primeros tiempos de juventud, cuando necesitada de dinero posó desnuda para él. Más adelante, y ya famosa siguió prodigando el estudio del fotógrafo, y muerto éste el de su hijo. ____________________________________________________________ EL PORQUÉ DE SU BELLEZA Por todo lo dicho no es de extrañar que fueran numerosos los retratos que Nadar le hiciera a En la foto ya vemos que como hemos comentado anteriormente, no hay atrezzo, apenas una columna que sirve de apoyo, lo que permite neutralizar los fondos y que actúen de esta forma como un mero receptor de luces y sombras, de la misma forma que se hacía en la pintura y para ser más concretos en algunas obras de Manet. La naturalidad de la actriz, era precisamente su seña de identidad, porque su mayor aportación al arte de interpretar fue precisamente rechazar la exageración y la sobreactuación que era característica de los actores del momento y sustituirla por una representación natural y espontánea. En cuanto a los recursos propiamente plásticos, hemos hablado de la importancia de la luz. Aunque no habría que desdeñar otros que vuelven a aproximarnos a referencias pictóricas, como el trabajo sobre los paños y telas que envuelven a la actriz, que en este caso son reales, pero que logran el mismo efecto de contraste con su piel tersa y joven y los mismos juegos de luces y sombras sobre sus pliegues, que se consiguen a través de ese mismo recurso en la pintura. También habría que hablar de la composición: muy cuidada a través de la pose de la actriz, que juega con una doble línea, diagonal de todo el cuerpo y compensada por la posición erguida de la cabeza. Diagonal en todo caso reforzada por la luz. Porque como ya hemos dicho el verdadero protagonista de esta obra, como en la mayoría de las fotos de Nadar, es el efecto de luz. Proyectada desde la derecha, alterna en contrastes de luz y sombra que modelan perfectamente la figura y subrayan su belleza; la luz como hemos dicho contribuye al efecto compositivo, y la luz neutra del fondo acerca a Sarah Bernhardt al espectador envolviéndole de su encanto y elegancia. A ello desde luego contribuye el efecto de la foto en blanco y negro, que posibilita que estos juegos de luces adquieran un mayor contraste y una fuerza expresiva que termina por cautivarnos. Lógico que con estas pretensiones a Nadar no se le ocurriera colorear las fotos, potenciando de esta forma toda la capacidad expresiva de la pureza del negro. Está claro que a partir de obras como ésta, la fotografía alcanzara la categoría de obra artística. Digna, desde luego, de entrar en nuestro particular panteón de la belleza. Otros artículos de esta sección...
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