| Miguel Ángel: "Sibila Délfica" |
|
|
|
| Martes, 28 de Abril de 2009 22:13 |
|
SIBILA DÉLFICA. Miguel Ángel Buonarroti. _______________________________________________
__________________________________________________________________________________ Bóvedas de 1508-1512. _____________________________________________________________________________________ El Miguel Ángel pintor deslumbra con la misma fuerza expresiva, llenar de vigor y de talento, que pueda hacerlo el Miguel Ángel escultor. Y de su obra pictórica, lógicamente destaca por encima de cualquier otra su descomunal trabajo en las bóvedas de Por tanto no es una propuesta que gozara del entusiasmo inicial de Buonarroti, todavía enfurecido con el Papa, además de que la obra contaba con todas las dificultades que suponía realizar una pintura al buen fresco sobre una bóvedas elevadas a más de veinte metros del suelo. Cuatro años en soledad sobre los andamios, tumbado sobre maderas, recibiendo goterones de pintura sobre la cara y sin apoyo de ayudante alguno, resultaron demoledores para Miguel Ángel que se quejaría siempre de las penurias que le había acarreado aquella obra para la que además no se sentía capacitado por no considerarse pintor. El resultado en cualquier caso extraordinario, ya fascinó en su día a contemporáneos como Rafael y sigue asombrándonos en la actualidad. ____________________ Es indudable que lo primero que destaca es la propia obra en su conjunto, su enorme variedad de recursos, la fuerza del color y la rotundidad de las formas miguelangelescas. Pero por separado pueden también descubrirse piezas que tienen una valía añadida y una belleza especial. Entre ellas hemos querido destacar principalmente a una de las cinco sibilas que pinta, Las cinco sibilias elegidas para decorar los triángulos laterales de la bóveda son ____________________________________________________________ EL PORQUÉ DE SU BELLEZA En concreto Pero por otro lado la figura juega con una disposición helicoidal típicamente manierista, que se observa en el giro que se produce por la contraposición a derecha e izquierda de brazos, piernas y tronco, y sobre todo del sesgo de líneas contrapuestas entre los brazos que se estiran hacia un lado y la mirada, cuyos ojos se extreman en dirección opuesta. Con ello no sólo se contrapone al estatismo clásico un característico movimiento manierista, sino que se acentúa el efecto que sobre la expresión adquiere esa mirada de soslayo. Manierista es también el color. Sobre todo después del amplio trabajo de limpieza y restauración que ha dejado cara vista una tonalidades inflamadas, vibrantes, de tonos intensos y luminosidad radiante, que en este caso alterna la morbidez de los fríos verdes y morados, con la fogosidad del naranja. Con todo y con eso, la belleza toda se concentra especialmente en el rostro de
Otros artículos de esta sección...
|
Comentarios
Apreciaré bastante su respuesta, puesto que últimamente estoy deseando ampliar lo que sé del arte, especialmente del Renacimiento.
gracias
lo dice el antiguo testamento
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.