| Ofrenda de Orestes y Pílades |
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OFRENDA DE ORESTES Y PÍLADES. GRUPO DE SAN ILDEFONSO. _______________________________________________
S. I a.c. Museo del Prado. Madrid. _____________________________________________________________________________________ El llamado Grupo de San Ildefonso es un grupo escultórico de época romana, concretamente de época de Augusto, una fase en la que se recupera la tradición clásica de modelos de influencia griega, que en este caso parecen próximos al influjo de Praxiteles o su entorno. De ahí el tratamiento delicado del mármol y la talla estilizada y con un marcado contraposto. Representa la ofrenda hecha por Orestes y Pílades símbolos de amistad fraterna. La pieza encontrada en Roma en 1623, pasó a manos de Cristina de Suecia para recabar en la colección real española en tiempos de Felipe V, que la conservó en su palacio de ____________________ Es importante en esta pieza, como en realidad en toda la estatuaria clásica, el tratamiento de su contenido iconográfico: como hemos dicho se representa a Orestes y Pílades. Orestes es hijo de Agamenón, que sería asesinado por el amante de su mujer, Egisto. A su vez Pílades, era hijo del rey de Fócide, lugar al que habían mandado a Orestes mientras Egisto y Clitemnestra mantenían su adúltero idilio. Al coincidir allí de niños, los dos se criaron como hermanos y sellaron una amistad eterna. Al volver Orestes a su patria y descubrir el asesinato de su padre juró venganza, lo que certificará asesinando a Egisto. Desde entonces el apoyo de Pílades será providencial y el único consuelo a las venganzas que los dioses le reservan. Finalmente y para acabar con sus sufrimientos, Apolo le ordena ir a Tauro y obtener de allí una estatuilla de Artemisa que había de llevar a Atenas. Así lo hará, de nuevo con la ayuda de Pílades y en esta ocasión también la de Ifigenia, sacerdotisa del templo de Artemisa y que al final descubrirá que era su propia hermana. _____________________________________________________________________________________ EL PORQUÉ DE SU BELLEZA En la estatuaria clásica hay siempre un sentido del orden, de la simetría y de la proporción, que sus propios autores consideraban sinónimo de belleza. Para el arte griego, heredado en este caso por la estatuaria romana, el concepto de belleza es un término racional, que no puede quedar al albur de lo subjetivo. La belleza para ellos es objetiva y por ello es número. De ahí su sentido de la proporción en el canon y de la simetría en la composición. El Grupo de San Ildefonso responde a esos criterios, desde la concepción de la escuela romana de tradición praxiteliana: un canon estilizado de alrededor de nueve cabezas el tamaño del cuerpo, con un tratamiento de las figuras esbelto y delicado. La composición consigue un perfecto equilibrio entre el concepto del movimiento y la estabilidad de las figuras a través del contraposto. Ese recurso típicamente clásico, que con el cimbreado del cuerpo a través de la alternancia de cadencias en la cabeza, los hombros, las caderas y las piernas, consigue el doble milagro de ondular las imágenes, sin peder la estabilidad de las figuras. En este caso en concreto el contraposto se exagera considerablemente, en especial en la figura de Pílades, y se completa con el movimiento de los brazos que es complementario entre ambas figuras, en una cerrado en ángulo hacia dentro (Pílades) y en la otra abierto al exterior en un ángulo contrario (Orestes). Y todo ello sin olvidar una talla especialmente exquisita en el tratamiento del mármol y su delicado pulido. Son estos recursos los que consiguen en última instancia transmitir la elegancia, la cadencia de las formas, la esbeltez y la serenidad con los que embaucar la mirada del espectador y elevarlo a ese nivel de belleza que nos maravilla. Y por encima de todo, la serenidad, el aplomo, la paz interior que se desprende de la contemplación de las dos figuras, hermanadas en su postura y en su idealización expresiva, y que resultan por ello el símbolo perfecto del triunfo de la amistad. |