| Rafael: Donna Velata |
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| Miércoles, 12 de Noviembre de 2008 20:04 |
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DONNA VELATA. Rafael Sanzio. _______________________________________________
___________________________________________________________________________________ 1516. Museo Pitti. Florencia. _____________________________________________________________________________________ Rafael es la esencia misma del clasicismo pleno que se desarrolla en las primeras décadas del S. XVI y que representa la culminación del Renacimiento. Si el S. XV, el Quattrocento, había sido una etapa de experimentación y conquistas plásticas, el Cinquecento supone el esplendor definitivo de un arte marcado por la recuperación de los ideales clásicos. No es un periodo prolongado, más bien al contrario, de tal modo que esta fase pronto se verá superada por una corriente rupturista que llamamos Manierismo. Así que cuando hablamos del Cinquecento, como epicentro del Renacimiento puro, nos estamos refiriendo apenas a las primeras décadas de ese S. XVI ____________________ Nadie mejor que Rafael, para personificar ese momento. Él es la perfección técnica, el mejor representante del equilibrio clásico, de la medida perfecta, del ideal humanista, de la simetría compositiva, de la alegría en el color y las luces diáfanas. De la precisión y perfección técnica, del virtuosismo insuperable en la captación de las texturas y las carnaciones. De ahí sus famosas madonnas, bellas, serenas y virtuosas, pero también sus magníficos retratos de una profundidad psicológica equiparable a sus alardes técnicos. Rafael es un pintor de un excepcional virtuosismo, que transmite en sus obras el concepto universal de belleza, entendiendo como tal, la perfección y la armonía. _______________________________________________________________ EL PORQUÉ DE SU BELLEZA Y de las dos cualidades hay de sobra en esta obra. En ella Rafael nos ha retratado a la que fuera su amante más querida, Margherita Lutti, conocida popularmente como La “velada” representa por todo ello el ideal de belleza femenina de Rafael, resumido en esos principios de armonía, perfección y equilibrio que enlazan su obra con la esencia misma del arte clásico, Con todo y con eso, las palabras se quedan cortas en la descripción de la belleza de esta Fornarina, porque más allá de sus recursos técnicos y formales, está el hechizo que nos produce su contemplación en silencio, la belleza misma que surgiendo desde el fondo del lienzo nos recrea la mirada. Otros artículos de esta sección...
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