Iconografías de la Semana Santa III PDF Imprimir Correo
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Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   
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Il Pordenone: "La Crucifixión". Catedral de Cremona. 1521.

El tema de la crucifixión el más dramático de todo el ciclo de la Pasión. Ocurre en el Monte Calvario o Gólgota el viernes al mediodía, concretamente en la hora nona, a las tres de la tarde. La escena suele convocar a un buen número de figuras, que son habituales en la iconografía de este episodio: Cristo en el centro junto a los dos ladrones, Gestas que se burla y le anima a que se salve si tan poderoso dice que es, y Dimas, el buen ladrón, que pide perdón a Cristo por sus faltas y al que éste le contesta: “hoy estarás conmigo en el Paraíso”. A los pies de la cruz  se hallan María, Juan, los soldados romanos que ejecutan al reo, así como sanedrines y amigos de Jesús, como las Tres Marías (la Magdalena y otras dos Marías, María de Betania, hermana de Lázaro, y María Salomé, madre de los apóstoles Juan y Santiago el Mayor.) Después de un suplicio de tres horas, Cristo muere en la cruz.

En el cuadro del Il Pordenone la escena resulta de una gran agitación, no exenta de una dramatización marcada por su tendencia a la teatralización expresiva.

La composición es bulliciosa, en una turbulencia de personajes rodeando a los protagonistas habituales de esta iconografía. Así vemos a la izquierda al buen ladrón, vuelto hacia Jesús pidiéndole perdón desesperadamente; enfrente el mal ladrón se retuerce sobre la cruz mientras un soldado le rompe las piernas con un mazo; abajo a la izquierda la Virgen se desmaya entre las Marías; detrás de ellas, Longino, el centurión al cargo de la ejecución, parece implorar un perdón al crucificado; en el centro de la composición y en primer plano un soldado vestido a la usanza de la época del pintor, como un lansquenete o mercenario alemán, señala a Cristo, en una imagen curiosa que cuando menos supone una trasgresión escénica por lo estrambótica que resulta, y que en cualquier caso alude a un claro signo de influencia manierista. Mientras, a sus pies se abre la tierra, tal y como cuenta Mateo en su Evangelio que ocurre al morir Cristo. Lo mismo se oscurece el cielo, recreando el ambiente sobrecogedor que se produce en aquel instante. Entre tanto, abajo a la izquierda, algunos fariseos discuten entre ellos.

El conjunto de la obra es de un enorme impacto visual, por el dinamismo de la escena y la agitación compositiva, a la que contribuye evidentemente la exageración expresiva de todos los personajes.

Giovanni Antonio de Sachiss (Pordenone, cerca de Ferrara 1483-1539), conocido como Il Pordenone por su lugar de origen, es un pintor italiano del pleno Renacimiento, activo sobre todo en Venecia en el primer cuarto del S.XVI. Sus influencias son variadas y llegará a rivalizar con Tiziano, aunque su inclinación por la fantasía y la imaginación le acercará a las propuestas manieristas de un Giulio Romano o un Parmigianino, llegando a ser uno de los difusores del Manierismo en el norte de Italia. De ahí sus cuadros como el que hoy hemos expuesto, lleno de pasión, de emociones violentas y efectismos ilusionistas, entre los que no faltan, como hemos visto, ciertos detalles extraños o contradictorios del más puro sentido manierista.