| Sobre el rapto de las hijas de Leucipo |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
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El tema del rapto de las hijas de Leucipo es la consecuencia de una rivalidad enconada y brutal entre dos pares de gemelos, por un lado Cástor y Pólux, también llamados los “dióscuros” por ser hijos de Zeus, y por el otro Idas y Linceo, hijos de Afareo y su hermanastra Arene. Todo venía de lejos, cuando Gorgófone, hija de Perseo nada menos, casó dos veces. La primera con Perieres, hijo de Eolo y rey de Mesene; y la segunda, al quedarse viuda, con Ébalo, rey de Esparta. Del primer matrimonio tendría por hijos a Afareo y Leucipo, y del segundo a Tindáreo e Icario. En ambos casos los dos hermanos, se hicieron con los tronos de sus reinos respectivos: Afareo y Leucipo reinaron en Mesene, el primero como rey y el segundo compartiendo el trono; ocurriendo lo propio con Tindáreo e Icario, reyes de Esparta, el primero como tal y el segundo compartiendo trono. Y si bien la buena armonía reinaba entre cada pareja de hermanos, no ocurría lo mismo entre los hermanastros, pues defendían la causa de reinos rivales. La siguiente generación es la que se enfrentaría abiertamente. Afareo casó con Arene y tuvo por hijos a Idas y Linceo, mientras Leucipo tendría por hijas a las llamadas Leucípides, Hilaria y Febe. Por su parte Tindáreo casó con Leda, quien a su vez tuvo relaciones con Zeus en forma de cisne. De su unión con Tindáreo nacerían Cástor y Clitemnestra, y de su relación con Zeus, nacerían de sendos huevos, Helena (futura Helena de Troya) y Pólux, que de esta forma alcanzaba la condición de inmortal. La relación de los dos hermanos, Cástor y Pólux, fue ejemplar, siempre unidos y siempre juntos en un verdadero amor fraterno. Los dos eran magníficos jinetes, y además Cástor, gran soldado y domador de caballos, y Pólux notable boxeador. Entre tanto Afareo concertó el matrimonio de sus hijos con sus primas, las hijas de Lucipo, Febe, sacerdotisa de Atenea, e Hilaria, sacerdotisa de Artemisa. Pero no llegaría a celebrarse dicho matrimonio porque Cástor y Pólux raptaron a las hijas de Leucipo (al parecer con la ayuda de Cupido), con las que tendrían dos hijos, retando así a los descendientes de los hermanastros de su padre y perpetuando no sólo la rivalidad familiar, sino la de los dos reinos, Mesene y Esparta. Desde ese momento la confrontación entre los dos pares de gemelos fue feroz. A pesar de todo, muerto Afareo se hicieron las paces entre ellos, pero por poco tiempo. Un día, decidieron unir fuerzas para hacer una incursión en Arcadia y robar ganado. La incursión resultó fructuosa; echaron suertes y le tocó a Idas dividir el botín entre los cuatro. Para ello cuarteó una vaca, y decretó que la mitad del botín quedaría adjudicado al que se comiese primero su porción, y el resto a quien quedara en segundo lugar. Casi antes de que los demás se dispusieran a empezar el concurso, Idas engulló su porción y luego ayudó a Linceo a tragarse la suya; pronto desapareció el último pedazo, y él y Linceo se llevaron el ganado hacia Mesene. Los Dioscuros se quedaron allí, hasta que Pólux, el más lento de los dos, hubo terminado de comer. Acto seguido, se dirigieron resueltamente a Mesene y protestaron ante los ciudadanos que Linceo había perdido el derecho a su parte del botín por haber aceptado la ayuda de Idas, y que Idas había perdido el derecho a la suya por no haber esperado a que todos los concursantes estuviesen preparados. Dio la casualidad de que Idas y Linceo se encontraban en el monte Taigeto, ofreciendo un sacrificio a Posidón; así que los Dioscuros robaron el ganado por su cuenta, ocultándose en un roble hueco donde aguardaron el regreso de sus rivales. Pero Linceo, de magnífica vista, los había avistado desde la cima del Taigeto, y su hermano Idas, fuerte de brazos, corriendo montaña abajo, arrojó su lanza contra el árbol y con ella atravesó a Cástor. Al salir Pólux para vengarse de su hermano, Idas arrancó la lápida esculpida de la tumba de Afareo, y se la tiró. Aunque quedó aplastado por la piedra, Pólux, que era inmortal, no lo olvidemos, consiguió matar a Linceo con su lanza. En este momento Zeus intervino en defensa de su hijo, matando a Idas con un rayo. Después de haber colocado un trofeo junto a la pista de carreras de Esparta, para celebrar su victoria sobre Linceo, Pólux rezó de este modo a Zeus: -¡Padre, no dejes que sobreviva a mi hermano! Pero como estaba escrito que sólo uno de los hijos de Leda moriría, y puesto que el padre de Cástor, Tindáreo, había sido un mortal, Pólux, por ser hijo de Zeus, fue debidamente llevado al cielo. Sin embargo, se negó a aceptar la inmortalidad a no ser que Cástor pudiera compartirla con él, y en consecuencia Zeus permitió a ambos que pasaran sus días alternativamente como dioses en el olimpo y como mortales fallecidos en el Hades. Y para premiar aún más su amor fraternal, colocó sus imágenes entre los astros, formando la constelación de Géminis. Poseidón convirtió a Cástor y a Pólux en salvadores de marineros náufragos, y les otorgó el poder de enviar vientos favorables; en respuesta a un sacrificio de corderos blancos ofrecido en la proa de cualquier navío, acudían apresuradamente surcando los cielos, seguidos de una comitiva de gorriones. Presidían los Juegos Espartanos y puesto que habían inventado las danzas guerreras y la música de guerra, también fueron los patrones de los bardos. Son símbolo del amor fraternal más puro y profundo, y en la historia del arte la obra más conocida en relación a este mito es el cuadro de P.P. Rubens, del mismo título: Rapto de las hijas de Leucipo (Alte Pinakothek. Munich. 1616). Otros artículos de esta sección...
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