| A. Aalto: Ayuntamiento de Säynätsalo |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
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Ayuntamiento de Säynätsalo
Alvar Aalto
Säynätsalo. Finlandia. 1952.
Cuando hablamos de Arquitecura Orgánica siempre nos viene a la mente en primer lugar la figura de F. Lloyd Wright, pero ampliando un poco la perspectiva de este movimiento no podemos dejar al margen otro nombre propio del Orgainicismo arquitectónico: Alvar Aalto. Hugo Alvar Henrik Aalto (Kuortane 1898- Helsinki 1976), es sin duda uno de los grandes arquitectos del S. XX, y es uno de los ejemplos más claros de cómo el Racionalismo, para algunos arquitectos excesivamente frío y deshumanizado en sus propuestas, deriva hacia fórmulas más delicadas, buscando una adecuación al medio circundante y una lírica del diseño que le dé una escala más humana a los edificios. En este sentido tuvo mucha importancia también su dedicación paralela al diseño de muebles y todo tipo de complementos que completaban el encanto acogedor de sus espacios interiores, y la utilización de materiales singulares como la madera, muy habitual en su país de origen, pero que aplicada al Movimiento Moderno le otorgó una calidez nueva y elegante a la arquitectura del momento. Entre sus edificios destacan sus primeras obras finesas donde se advierte el peso del Racionalismo, pero con esas variantes propias ya comentadas que iban perfilando su estilo particular: así las instalaciones del periódico Turun Sanomat Aunque será durante el periodo de Entreguerras y después de Desde 1940 comienza su etapa americana al trasladarse a Estados Unidos ese año como profesor del Massachusetts Institute of Technology (MIT). Es en esa etapa cuando diseña otros edificios conocidos, como Pero Aalto volverá a Finlandia y desarrollará allí sus obras más personales, asumiendo un estilo propio donde se entremezcla la tradición racionalista y del Funcionalismo del Movimiento Moderno, su organicismo muy imbricado en la propia tradición constructiva finlandesa, y una tendencia cada vez más patente a dejarse influenciar por otras propuestas del Estilo Internacional, tan variado en sus ideas durante los años cincuenta y sesenta, caso del Monumentalismo de L. Kahn por la robustez de su volumetría, e inlcuso De sus modelos constructivos derivará a su vez el Neoexpresionismo arquitectónico de Jorn Utzon, y Eero Saarinen. Perfecto ejemplo de todo lo dicho es este famoso Ayuntamiento de Säynätsalo. Construido en una etapa difícil para Aalto tras la muerte de su mujer y compañera en labores de diseño y construcción, Aino Marsio, se trata de un edificio sencillo en su apariencia externa pero de gran complejidad estructural. Para empezar es un edificio multifuncional, con biblioteca, librería, guardería infantil, banco, viviendas, farmacia, tiendas y, evidentemente, los despachos y oficinas del ayuntamiento, además de la Sala del consejo. Un complejo que se distribuye en tres plantas que siguen una disposición en altura escalonada, con el patio interior situado a la altura de la primera planta y las demás construidas en diferentes niveles. No es de extrañar por ello que las escaleras de acceso desde el exterior tengan gran importancia, siendo una de las referencias arquitectónicas del edificio. En especial la situada en el ala Oeste, muy original porque se diseñó como si se tratara de una sucesión de bancales que dibujan líneas ondulantes y que nos recuerdan las curvas de nivel de un mapa topográfico. Los escalones de la escalera, cerrados con madera, se cubrieron de tierra y césped y por ello, en un claro ejemplo de organicismo arquitetónico, la vegetación fue creciendo con el tiempo a lo largo de toda la escalera, hasta convertirse en la imagen misma de una ladera natural. Pero más allá de la vegetación que inunda buena parte de la edificación, sobresale la estructura de un edificio de ladrillo, sobrio, de volúmenes netos, y en los que prevalece el muro sobre el vano, salvo en aquellas salas que por sus necesidades funcionales cuentan con grandes ventanales, caso de todo el cuerpo sur, separado del resto de edificios y que cuenta con una biblioteca. Por su volumetría destaca también el cubo que acoge En conjunto, una obra que muestra toda la deuda de Aalto con los movimientos arquitectónicos ya mencionados anteriormente, aunque más allá de estas influencias hay que contar también con el sello propio y personal que este arquitecto le otorgó a sus edificios: siempre originales, complejos, aparentemente sencillos, y de una belleza escondida entre sus formas que al final consiguen una fisonomía inconfundible y un concepto idóneo de lo que se entiende por un espacio acogedor.
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