| Cacería de ciervos en La Valltorta |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
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”Cacería de ciervos”. Cova dels cavalls. Conjunto rupeste de h. El final de la última glaciación, alrededor del 8.000-
La mayoría de las pinturas se encuentran situadas en las paredes, cornisas y covachos rocosos de las serranías que se extienden desde los Pirineos hasta En cuanto a su cronología sigue aún hoy en día la controversia, no pudiéndose establecer todavía una cronología segura para estos conjuntos. Al principio de las investigaciones, autores como el abate Breuil u Obermaier pensaban que se trataba de un arte paleolítico realizado por etnias distintas de las del norte peninsular, por eso eran tan diferentes. Más adelante en base a los propios yacimientos y la fauna representada que en ningún caso era paleolítica, se consideraron los conjuntos de una cronología mucho más reciente, que oscila según los autores entre los 6.500 años a los 5.000 según otros. Para algunos por tanto son obras que podríamos considerar Mesolíticas si bien para otros son representaciones relacionados con las primeras manifestaciones Neolíticas del Mediterráneo. De todas formas y como una prueba más de la disparidad de criterios existente, todavía hay investigadores que mantienen cronologías paleolíticas, entre 12.000 y 11.000 años de antigüedad, aunque sin duda son las menos defendidas. En cuanto a sus características plásticas, su técnica y temáticas observamos también notables diferencias respecto a las pinturas paleolíticas franco-cantábricas. Tampoco se puede decir que su uniformidad sea demasiado evidente entre todas ellas, de tal forma que se notan variaciones acusadas producto de diferencias regionales y de la dilatada cronología en que se desarrollaría el devenir de este arte, pero a pesar de todo se pueden establecer unos criterios comunes para este arte levantino. Desde un punto de vista puramente técnico se advierten estas carcacterísticas: Los colores utilizados son el rojo, el negro y el blanco, cuyos orígenes naturales serían los mismos que en la época paleolítica, aprovechándose en este caso el carbonato de calcio para la coloración blanca. Sobre esta base los matices cromáticos son múltiples, a veces conseguidos por el propio pintor y otras producto de efectos naturales, como el grado de humedad, la conservación, el tono de la roca, etc. Desde el punto de vista estrictamente artístico es donde se advierten mayores diferencias respecto a la pintura paleolítica franco-cantábrica: en primer lugar aparece la figura humana, elemento ajeno a la pintura paleolítica. Además es habitual, que las imágenes representadas creen escenas y no aparezcan aisladas como en la etapa anterior. Su solución plástica abandona el realismo característico de la etapa paleolítica y tiende ahora a una esquematización, rayana en la geometrización, que otorga a las figuras mayor expresionismo. Si aquella era una pintura característica de tendencias naturalistas, ésta lo es de propuestas simbólicas. Tampoco hay una gradación de color, sino que por el contrario las figuras son monócromas y además presentan una aplicación de colores planos. Hay casos en que las figuras no están rellenadas totalmente de color, lo que suele interpretarse como un recurso a veces de realismo (el moteado de la pieles de los animales), o incluso para dar sensación de volumen. Puede incluso que se trate de obras inacabadas. Otra carcaterística es que la mayoría de estas obras son pinturas, no existiendo prácticamente el grabado, mas que a veces como perfilado. Las figuras son pequeñas, aunque es habitual la existencia de un gran número de ellas en cada escenificación representada. Los recursos plásticos suelen utilizar todo tipo de fórmulas estereotipadas, así sobre todo la sensación de movimiento que se transmite a base de efectos muy expresionistas: se estilizan las figuras, se abren en extremo las piernas de los corredores, se exageran los músculos, e incluso en un recurso verdaderamente avanzado se disponen composiciones en diagonal, para acentuar esa sensación de movimiento. El resto de manifestaciones sacrifican el realismo en beneficio de un esquematismo casi geométrico, pero que potencia el expresionsimo, objetivo central de este tipo de representaciones, más orientadas a la narración documental, que a la visión realista y totémica del arte paleolítico. En cuanto a la temática abundan principalmente tres grandes áreas de contenidos dentro de las cuales la variedad de temas es grande. Estos tres son : actividades económicas (caza, recolección, agricultura, ganadería, monta, etc); escena de guerra; escenas lúdico-religiosas (danzas, fecundación, hechicería, rituales, etc). Es evidente por tanto que de ello se deduce tambíen una significación de tipo religiosa o propiciatoria, similar a las de la época paleolítica, aunque en este caso la temática es mucho más amplia y en ocasiones pareciera que la pinturas tuviesen también una intención meramente narrativa. En cualquier caso y al igual que ocurría en la pintura paleolítica, las hipóstesis al respecto siguen siendo múltiples y ninguna es de momento en el estado de nuestros conocimientos, rechazable. En este comentario de hoy comentamos una obra conservada en los abrigos rocosos de Para ello se vuelve a la característica esquematización de las figuras, que pierden por completo su referencia real, pero consiguen un efecto plástico enormemente ilustrativo y por tanto expresivo de la idea que se quiere representar. Obsérvese a los cazadores extraordinariamente estilizados, con cánones también desproporcionadamente grandes, y cuyos trazos esquemáticos representan el gesto y nunca su anatomía, en este caso el ímpetu y la tensión del disparo de sus flechas, hasta el punto de ser los cuerpos como un elemento más de los arcos en tensión. En cuanto al tratamiento del color y a otros convencionalismos como la representación del volumen se repiten las mismas soluciones ya vistas en el ejemplo anterior.
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