| Calímaco: "Niké atándose la sandalia" |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
| Martes, 05 de Junio de 2012 16:36 |
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Niké atándose la sandalia.
Calímaco. Museo de
El amplio programa escultórico y artístico de Entre los criterios que asientan los cimientos de la estatuaria clásica destacan aquellos que rompen con la rigidez del periodo arcaico y apuestan definitivamente por la mimesis o imitación de la realidad, que abocaría al arte griego y al clasicismo en general a un arte de la apariencia que basa el ideal de belleza en el pleno naturalismo. Así: las composiciones en contraposto, como referente de equilibrio compositivo; el ideal de proporción anatómica, como canon o medida de perfección; el ethos expresivo, como reflejo de una armonía psíquica que completa al hombre ideal; y todo ello combinado (equilibrio, proporción y armonía), como arquetipo de belleza. La irrupción de Fidias en el panorama artístico de El magisterio de Fidias crea escuela y como ya hemos dicho las campañas de trabajo en La mejor prueba de todo ello y de la excelencia de la escultura clásica, que deriva ya en su época desde el pleno clasicismo fidiaco al Tardío del S.IV a.c. es este precioso relieve dedicado a Atenea Niké. Concluido el templo del mismo nombre situado a la entrada de Esta es una de las más conocidas, atándose o desatándose la sandalia, siendo tal vez la de mayor de espontaneidad y frescura, y no solo por la naturalidad y lo anecdótico del gesto, sino también por el tratamiento tan libre del movimiento. Destaca además el perfecto juego de paños mojados, con un trabajo en los pliegues además muy sugerente por su variedad de contrastes y por la sutil delicadeza con la que potencia la sensualidad de algunas partes de su anatomía. Por otro lado, su composición curvada, cerrada sobre sí misma, pero al mismo tiempo abierta por las líneas de fuga de las rodillas, los brazos, los hombros y la cabeza, genera una disposición llena de dinamismo, que sorprende más en una postura tan estática como la que tiene en realidad. Al respecto señala Ernest Gombrich: “Las figuras (de la balaustrada) han sido lastimosamente mutiladas; sin embargo una de ellas muestra cuánta belleza posee, aún incluso despedazada sin cabeza y sin manos. Representa a una muchacha, una de las diosas de la victoria, deteniéndose a abrocharse la sandalia que se ha soltado al andar. ¡Cuán deliciosamente ha sido captada esta momentánea detención, y cuán suave y airosamente caen las delgadas ropas sobre el hermoso cuerpo! Podemos observar en estas obras que el artista podía plasmar cuanto deseaba. Ya no tenía que forcejear con dificultad alguna al representar el movimiento o el escorzo. Tal vez le llevara a cierto envanecimiento esta facilidad y virtuosismo”.
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