| Carlton House Terrace |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
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Carlton House Terrace John Nash. Londres. 1827-1832. La arquitectura inglesa a lo largo del S. XVIII experimenta una evolución sorprendente, paraja al propio desarrollo que vive el país en esa misma época. Las formas clásicas se afianzan como un estilo nacional, primero a través del Neopalladianismo que se había ido gestando desde el S. XVII de la mano incialmente de Iñigo Jones, al que seguirán en su línea otros arquitectos ya en el S. XVIII, como Lord Burlington, autor del famoso Chiswick House, en Middlessex. 1725. Sobre esta base crecerá en Gran Bretaña la arquitectura Neoclásica, cuyo principal mentor será John Soane, autor del Banco de Inglaterra, al que sigue en un estilo claramente neogriego Robert Smirke en su construcción del Museo Británico. Pero la arquitectura inglesa de este periodo tuvo también otras aportaciones, que llegado el S. XIX se acercarán a postulados propiamente románticos, entre las que destaca pricipalmente el llamado Pintoresquismo. El Estilo Pintoresco es en realidad una forma de Eclecticismo historicista, que en un afán de prodigar lo caprichoso y lo original en el campo de la construcción prodigó edificios en los que se superponían estilos de diversa época, dando lugar a formas realmente pintorescas o curiosas. A veces el resultado es de una gran fantasía, como ocurre en el Royal Pavillion de John Nash. Pero no toda la obra de John Nash es pintoresquismo arquitectónico. Inmerso en una estética Neoclásica, también desarrolló proyectos que podemos considerar obras estrictamente Neoclásicas. Así ocurre con todo su trabajo urbanístico en Londres, del que el eje de Regent Street, entre St. James's park y Regent's Park es su mejor credencial. John Nash (1752-1835) es probablemente el arquitecto más influyente de uno de los periodos más brillantes de la historia de la arquitectura británica. Nacido en Londres en 1752 se formó con Robert Taylor (1714-1788), a su vez un neopalladiano que influiría notablemente en la obra de John Soane. La tendencia neoclásica de las primeras obras de Nash le granjearía una reputación que le convertiría en el arquitecto favorito del Príncipe Jorge, futuro Jorge IV. Sería él quien le encargaría la remodelación urbana de Londres, en la que Nash desarrolla esos mismos postulados neoclásicos, pero en un tono de mayor sencillez y pragmatismo y un criterio más funcional, dando lugar a lo que se llamó Estilo Regencia, por coincidir precisamente con la regencia del mencionado príncipe Jorge. La obra acometida por John Nash en el centro de Londres contaba con el trazado de una arteria principal en el centro de la ciudad, denominada Regent Street en honor del mismo príncipe regente, que en realidad formaba parte de un plan para desarrollar una ruta ceremonial desde la residencia del regente, Carlton House, en St James's, hasta el nuevo Regent's Park, en donde el propio Nash estaba remodelando el Palacio de Buckingham para convertirse en futura residencia regia. El plan urbanístico se completaba con un amplio programa constructivo en Regents's Park, y también en la misma Regent Street, calle cuyo trazado, en algunos tramos a modo de crescent, abre también plazas tan emblemáticas como Picadilly Circus y Oxford Circus. Una de las transformaciones que supuso todo este proyecto fue precisamente el de Carlton House. Carlton House, como hemos dicho, era la residencia del Príncipe regente desde 1783, una mansión palaciega de principios del S. XVIII que sería derruida en 1820 cuando el príncipe, ya convertido en rey Jorge IV, trasladó definitivamente su residencia a Buckingham Palace. De tal manera que el solar dejado por el viejo Carlton House será reemplazado ahora por las Terrace, que ideadas por John Nash, formaban parte también de todo el entorno urbanístico del nuevo St James's. Nacen así las Carlton House Terrace, levantadas entre 1827 y 1832, y que a su función residencial, claramente orientadas a los sectores sociales más privilegiados, añade también un papel puramente paisajístico, con el que crear un frontis monumental a modo de gran fachada que complementara la majestuosa perspectiva de la ruta ceremonial que desde Regent Street desembocaba precisamente en esta parte del parque de St James. Para ello elige Nash un lenguaje sobrio, típicamente neoclásico, aunque con toques palladianos que siguen muy arraigados en la arquitectura inglesa del momento. Se trata de una amplia construcción continua de líneas horizontales y un purismo estricto en las formas. Consta de un primer nivel, que al modo de los palacios renacentistas presenta un aparejo más rústico, vanos enrejados de arcos rebajados y una linea continua de gruesas columnas de orden dórico. Todo este cuerpo sirve de apoyo a las amplias terrazas que dan nombre a la edificación y que sobresalen ampliamente del plano de muro de las viviendas. Estas a su vez se disponen en una larga secuencia de soportes, que alternan las columnas de orden corintio en el centro del la edificación, con pilastras del mismo orden en los laterales; entablamentos; ediculas en frontón sobre las ventanas; y amplios ventanales que perseveran en la imagen clásica de formas arquitrabadas y pureza de líneas, remarcadas en este caso por el blanco del estucado que recubre toda la fachada. Los remates del edificio son igualmente rectos, con excepción de un frontón central que remarca la simetría del amplio edificio y refuerza su imagen clásica y monumental. En los laterales la construcción se eleva un piso más, como si de dos cuerpos laterales se tratara, que destacan en altura, aunque su lenguaje no varía, utilizando el mismo recurso de ventanales cuadrados, pilastras lisas y capiteles corintios. El efecto perspectivo es considerable en la urbanización del nuevo espacio, siendo esa como dijimos su principal función, hasta el punto de que el diseño de la fachada prevaleció sobre cualquier otra consideración, lo que dio al traste con viviendas muy poco funcionales en la disposición de sus espacios interiores Las casas del Carlton House Terrace fueron las residencias de la clase alta inglesa, e incluso serviría como recinto de la embajada alemana hasta la Segunda Guerra Mundial. Guerra que dañó de forma considerable toda esta construcción, que posteriormente sería debidamente restaurada. Es en cualquier caso uno de los ejemplos más representativos del Neoclasicismo inglés, influenciado no obstante por la raíz neopalladiana tan carácterística de la arquitectura británica de este periodo. Y sin duda una de las muestras más puras y rotundas de la belleza clasicista que caracteriza a la arquitectura Neoclásica.
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