| Catedral de Chartres |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
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Catedral de Chartres Chartres. 1260.
Chartres es también un caso típico entre los burgos que desde el S. XII exprimentan un desarrollo económico, que a su vez favorece el impulso de una importante renovación artística. Por otro lado Chartres era asimismo un punto de referencia espiritual desde épocas pretéritas, que en Teniendo en cuenta que el Gótico europeo es la consecuencia de una expansión económica sin precedentes, fundada en un desarrollo de la agricultura que produce excedentes (lo que a su vez reactivará el comercio de los burgos), y de una devoción religiosa entusiasta que mantiene vivo el espíritu cristiano medieval, Chartres resulta un modelo ejemplar del significado del arte gótico. Por otro lado es también, como ya hemos dicho, el ejemplo más prototípico de la arquitectura gótica, representada en la catedral, ya que constituye el más puro de sus modelos. Su construcción pasa no obstante por algunos avatares. Puesto que como hemos señalado se trataba desde antiguo de un centro espiritual y durante El desconsuelo en toda la población fue enorme, entre otras cosas porque se pensó que también se habría perdido la reliquia que se atesoraba en la cripta, La importancia que todo este contexto social tiene es enorme, porque explica el estado de ánimo, realmente exaltado de devoción y alegría, de toda una población, que resultó por ello una fuerza imparable en el proceso constructivo de la nueva catedral. Una catedral que por todo ello tenía que ser la más grandiosa de la cristiandad. Las donaciones y ofrendas se multiplicaron, y las contribuciones de toda la población y de las parroquias circundantes posibilitaron no sólo una construcción monumental e imponente, sino además realizada con una gran rapidez. A esta connotación religiosa, imprescindible, habría que añadir de nuevo el componente económico, pues de todos era sabido que la prosperidad de la ciudad dependía de que siguiera siendo un centro espiritual de primera magnitud. Para el arquitecto que sumió la tarea de construir la nueva catedral el reto era gigante, paralelo a la expectación que había levantado la nueva construcción. Por eso, y porque su respuesta no pudo ser más extraordinaria, no deja de ser una injusticia histórica que no sepamos nada de dicho constructor, porque la innovación arquitectónica que supone Chartres, su alcance tecnico, su coherencia y unidad formal, su perfección, y su belleza monumental, sólo pueden estar al alcance de uno de los grandes nombres de la historia de la arquitectura. Comenzada la construcción poco después del incendio de 1194, el cuerpo principal de la misma ya estaba concluido en 1220, quedando trabajos de acondicionamiento y terminaciones hasta que en 1260 la catedral se consagra en presencia del rey, Luis IX. La nueva construcción se convierte en prototipo del Gótico clásico o Gótico francés, en el que se inspirarán las catedrales que a partir de entonces se extienden por toda Europa. Presenta una planta de cruz latina y estructura basilical con tres naves, la central más alta que las laterales; amplio crucero, igualmente de tres naves; y una cabecera extraordinariamente desarrollada (hipertrofiada), con cinco naves y doble deambulatorio, lo que resulta una novedad respecto a las construcciones románicas, de cabeceras mucho menores y un solo deambulatorio si lo tenían. Abre también capillas radiales alrededor de la girola, separadas entre sí. A la entrada de la nave central se dibuja en el suelo su famoso laberinto. En alzado se superponen los tres niveles característicos: arquerías de separación entre las naves, a base de arcos apuntados; un triforio ciego; y claristorio o nivel de ventanas, en las que se han conservado la mayoría de las vidrieras originales. Una disposición en vertical también novedosa porque por primera vez desaparece la tribuna, que en realidad era un residuo románico cuya principal función era servir de contrarresto al empuje de la nave central, papel que ahora suplen con creces los arbotantes y los contrafuertes exteriores. Los soportes utilizados son pilares acantonados, es decir, una alternacia de pilares de sección poligonal con baquetones cilíndricos adosados, y columnas de sección cilíndrica con baquetones poligonales adosados. En cuanto al sistema de cubiertas es igualmente pionero, pues se abandona la crucería sexpartita y se sustituye definitivamente por la bóveda de crucería de cuatro plementos, que será desde entonces la habitual. La fachada principal también se retocó, aunque se respetaron como es lógico Los pórticos norte y sur, abiertos en los brazos del crucero, son completamente nuevos y responden en su solución formal y en su iconografía ornamental al nuevo repertorio gótico. El conjunto completa así el nuevo lenguaje de la catedral gótica, al que habría que añadir además una precisión matemática en el cálculo de las medidas de todos los componentes entre sí que logra un dibujo geométrico en toda la construcción, de una armonía y proporción, que explican por sí solas la hermosa elegancia de esta maravillosa obra.
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