| Catedral de Santiago de Compostela |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
| Miércoles, 04 de Junio de 2008 11:19 |
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”Catedral de Santiago de Compostela”. Bernardo el Viejo & Maestro Esteban Santiago. Hacia 1070/80- 1122. La arquitectura románica alcanza alrededor del S. XI una madurez plena en el desarrollo de sus elementos constructivos, hasta acuñar un modelo arquitectónico fijo e inconfundible que se va extendiendo uniformemente por toda Europa, principalmente desde España y Francia a través tanto del fenómeno de las Cruzadas, como de los Caminos de Peregrinación. Dichos Caminos de Peregrinación son un elemento característico de este periodo medieval: la relativa estabilidad política y económica que se generaliza a partir del año mil y el fuerte sentimiento de religiosidad que es igualmente característico, está en el origen de esta práctica que tenía como principal objetivo el recorrer los lugares sagrados del cristianismo visitando sus monumentos y descubriendo sus reliquias.
Como es lógico la arquitectura será la principal beneficiaria de esta generalización de las rutas y viajes peregrinos, que alientan la construcción de nuevas iglesias y monasterios. Tanto es así que se generaliza en los llamados “caminos de peregrinación” un modelo constructivo bastante característico que en su día dio lugar al término de “iglesias de peregrinación”, como una tipología arquitectónica característica, que se definía por una serie de elementos reiterativos: una planta de tres o cinco naves; bóvedas de cañón reforzadas por arcos fajones en la nave central y de arista en laterales y colaterales; soportes a base de pilares cruciformes con columnas adosadas; tribunas a modo de triforio en la nave mayor; cruceros destacados en planta, también de tres naves y abovedados igual que las longitudinales; amplio ábside central con girola, y capillas radiales alrededor del deambulatorio y en los brazos de crucero. Sería el caso de edificios como San Martín de Tours, San Marcial de Limoges, Sante Foy de Conques, San Saturnino de Toulouse, y la propia Catedral de Santiago que hoy vamos analizar. De todas formas, ese término se halla ya en desuso a la vista de que esos mismos elementos aparecen también en templos que estaban alejados de los caminos de peregrinación. En concreto la girola y las capillas radiales son unidades constructivas de origen monástico que aparecen sistemáticamente en los grandes templos románicos, en parte con una pretensión monumental, y siempre fomentando la posibilidad de multiplicar el número de oficios que puedan celebrarse simultáneamente. La historia de la construcción de La construcción de la actual Catedral responde ya al patronazgo del rey Alfonso VI y del obispado de Diego Peláez, dando comienzo las obras entre 1077-1078. Desde ese momento se suceden una serie de campañas constructivas. La primera tiene al frente al Maestro Bernardo, dura diez años en los que se construiría poco más que la cabecera, pero queda interrumpida al desaparecer la figura del Obispo Peláez, acusado por el rey de intrigar contra Hay que esperar al año 1100 para que fuera nombrado un nuevo obispo cuya fuerte personalidad iba a permitir la reactivación de las obras, Diego Gelmírez. Desde entonces hasta 1122-1124 se construye la práctica totalidad del conjunto catedraliceo, a falta de concluirse los últimos tramos de la parte occidental, la fachada de los pies y las torres que la flanquean. La tercera y última etapa comienza en 1168 cuando el cabildo de la Catedral encarga al maestro Mateo la realización de la llamada Catedral Vieja o Cripta, soporte previo de su famoso Pórtico de Las cubiertas son bóvedas de medio cañón, reforzadas por arcos fajones en la nave mayor y en la central del crucero, y de arista en las laterales. Los absidiolos se cubren con cuarto de esfera y en el centro del crucero se levanta un cimborrio cupulado apoyado sobre trompas, actualmente muy transformado. La girola, más difícil de cubrir, se aboveda con aristas curvilíneas. Robustos contrafuertes exteriores refuerzan todo el sistema de cubiertas. El Alzado de esta iglesia es igualmente monumental y majestuoso. En un primer nivel se articula el sistema de soportes a base de pilares cruciformes con medias columnas adosadas, que reciben los impulsos de los correspondientes arcos fajones y formeros de las naves. Si bien el exterior está hoy muy desvirtuado por los añadidos barrocos, habría que destacar también la armonía de volúmenes del edificio original, del que destacarían las dos torres a los pies y una magnífica decoración escultórica, hoy muy reducida pero suficiente para apreciar la importancia de conjunto original. Ciertamente
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Comentarios
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Un saludo. Chema Leal
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