| D. Chipperfield: "Veles i Vents" |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
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Veles i Vents. David Chipperfield & Fermín Vázquez Valencia 2006. La arquitectura de la primera década del S. XXI hereda muchas de las tendencias que definieron la amplia variedad de soluciones de la arquitectura de finales del siglo anterior, a las que progresivamente se han ido añadiendo en estos primeros años de siglo nuevas propuestas y variantes de las anteriores que se han beneficiado principalmente de los nuevos avances tecnológicos. Esto quiere decir que perviven estilos heredados como el High-Tech y Es a esta última tendencia a la que pertenece buena parte de la obra del arquitecto inglés David Chipperfield, y entre ellas la que hoy comentamos, el edificio Foredeck, también conocido como Veles y Vents construido en la ciudad de Valencia con motivo de Chipperfield desde sus primeras obras manifiesta un gusto exquisito por esta forma de entender la arquitectura, que reducida a su mínima expresión no pierde por ello una elegancia clásica fundada en la armonía de las proporciones, la preeminencia absoluta de las líneas rectas, el perfecto juego de luces y sombras que ellas mismas consiguen, y una rotunda monumentalidad que a veces sorprende ante la brevedad de su lenguaje arquitectónico. Buena prueba de todo ello son construcciones que le consagraron, como el famoso River & Rowing Museum de Henley-on-Thames, más conocido como Museo Fluvial y de Remo, Reino Unido 1997, varias veces galardonado, y otras más recientes y por ello mismo más atrevidas en su propio lenguaje, como Veles i Vents se inscribiría en esta misma línea de sus últimas obras más audaces, sin peder nada de su estilo personal. Su estructura es la de una superposición de planchas horizontales que como terrazas voladas se asoman sobre el mar. Prevalece como es característico en su obra la línea recta, en este caso horizontal, sólo animada por las diagonales que dibujan sus rampas de comunicación; el juego de luces y sombras que produce el escalonamiento de los pisos; la simplicidad constructiva; la pureza en las formas; el minimalismo en los recursos constructivos; la potencia del color, de un blanco inmaculado en este caso, y todo ello no exento a pesar de su simplicidad, de una monumentalidad que explica que por sí solo el edificio ocupe la visión entera de la nueva bocana del puerto. Veles y Vents es además un edifico funcional cuyos amplios ventanales y terrazas abiertas a modo de miradores permiteron la cómoda contemplación de la competiciones durante Por otra parte el edificio se integra perfectamente en el entorno del lugar, sin afectar al perfil tradicional formado por el viejo edificio de Veles i Vents más allá de ser un edificio de indudable belleza, de una belleza racionalista, pura y limpia, ha servido también como un receptáculo artístico en sí mismo, cuando como si de una escultura se tratara, se ha utilizado para proyectar sobre sus muros y plataformas espectáculos de luz y color.
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