| D. Hanson: "Queenie II" |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
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Queenie II
Duane Hanson
Saatchi Gallery. Londres. 1988.
En el contexto artístico que se desarrolla en Estados Unidos durante los años sesenta y setenta destaca la figura singular de Duane Hanson (Alejandría, Minessota, 1925). Y es singular porque su obra se desarrolla a la par que el Expresionismo Abstracto o más adelante que el Pop Art o Por tanto su escultura es plenamente figurativa y exageradamente realista, conceptos siempre sorprendentes en una época de predominio absoluto de Cuando se contemplan las obras de Duane Hanson, ocurre lo mismo que ante los cuadros de Richard Estes o Antonio López García, que sólo parecen destacar por su precisión técnica y por el impresionante parecido con la realidad. Pero esta sería una visión muy superficial de las mismas, porque más allá de ese hiperrealismo que siempre nos sorprende, está el verdadero sentido de sus piezas, que en su caso contituyen un homenaje continuo a la gente corriente, a la cotidianidad de la clase media, a los perdedores muchas veces, los “losers” que dicen los americanos (trabajadores, limpiadoras, amas de casa…), sobre los que pareciera que se ha derrumbado el “sueño americano”. En realidad en la obra de Hanson no hay otro tema que la persona, pero rara vez es un prototipo triunfador, ni siquiera bello. Hanson se inspira en los tipos corrientes, en los cuerpos deformes y gordos, en el hortera, en los típicos turistas americanos que viajan sin saber muy bien lo que ven, en los trabajadores que viven cada día con una monotonía que va sellando en sus rostros un rictus de desolación y cansancio. En la gente, en fin, que tiene a su alrededor. Ya lo decía él mismo: “¿Por qué no convertir en un tema a la persona que se encuentra a mi lado?”. Por todo ello, las esculturas de Duane Hanson no son únicamente una muestra de virtuosismo técnico, un arte realista sin más, que por ser visto así fue tan infravalorado como la pintura de los demás hiperrealistas. En realidad la obra de Hanson es una visión profunda, a veces crítica, a veces burlona, de una sociedad de la que nos muestra su decadencia para hacernos reflexionar sobre las miserias que hay detrás de perseguir el “sueño americano”, que es tanto como pretender el “éxito social” que parece que sea la única meta de las clases medias de cualquier país del entorno occidental. Técnicamente, Hanson emplea en sus esculturas, que son siempre de tamaño natural, materiales que le permiten moldear las figuras y manipular los más pequeños detalles con absoluta precisión. Así utiliza predominantemente la técnica del vaciado en escayola, para ser moldeadas después en fibra de vidrio, polivinilo o resina epoxi, material este que se utiliza para reparar las carrocerías de los coches y con el que Hanson trabajó con frecuencia por lo maleable que resultaba. Luego se pintan a mano, también con gran precisión, aprovechando el acrílico con la misma luminosidad aprendida de Richard Estes. Finalmente las figuras se completan con vestimentas y atuendos reales, y complementos igualmente de verdad. En el caso que nos ocupa, Queenie II, es la imagen de una limpiadora de raza negra, gorda y de tamaño natural, que representa como pocas de sus obras el sentido amargo de la vida: esa frustación y tristeza que refleja en su rostro, y que es la consecuencia de tener un trabajo sin aspiraciones, una vida aburrida, un presente sin futuro y pertenecer además a una minoría marginada. No deja de ser por ello irónico el título que le da a la obra, Queenie, “pequeña reina”, invirtiendo así los valores de esta sociedad nuestra. Técnicamente está realizada en resina epoxi, pintura acrílica y materiales reales. ![]() Otros artículos de esta sección...
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