| E. Hopper: "Noctámbulos" |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
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"Noctámbulos"
E. Hopper. The Art Institut of Chicago. 1942
No todos los pintores contemporáneos del comienzo de esta segunda mitad de siglo pueden fácilmente incluirse en ninguno de los movimientos o tendencias que parecen imponerse en el panorama artístico de la época. Algunos se distancian tanto de las fórmulas expresionistas o abstractas, y adquieren un sello tan especial, que irremediablemente deben estudiarse de forma independiente. Y eso, que esta etapa carece más que ninguna otra de grandes escuelas o estilos que encasillen a los autores en determinados grupos, pero aún así hay autores muy personales, que escapan a cualquier corriente. Sería el caso en primer término de uno de los pintores norteamericanos de mayor personalidad y atractivo Edward Hopper. Él es el pintor que mejor ilustra un periodo como es el inmediatamente anterior a
Pero aquella línea de interrelación entre América y la vanguardia no cuajó, el arte americano siguió encerrado en sí mismo y muy ligado al llamado regionalismo y al realismo americano, imágenes muy características de praderas y granjeros, y en general de paisaje rural y urbano. El mismo Hopper, rechaza la influencia de vanguardia y apuesta por un arte propiamente americano, en el que sigue existiendo la visión serena de los rincones de América, pero que no obstante, asume un estilo muy distante al regionalismo y adquiere un intimismo especial que hará de su pintura, un arte distinto y profundamente evocador. Buena parte de la obra de Hopper se desarrolla a caballo de las décadas de 1930 y 1940, es decir, entre la época de
No obstante casi todos sus cuadros se ven imbuidos de un tono muy personal en el que sobresale el sentimiento íntimo de sus protagonistas, que parecen siempre envueltos en una aire de melancolía. Lo mismo que sus entornos, una mirada a
Aunque a veces parezca un mundo cerrado. Es lo que ocurre en “Noctámbulos”, un paisaje urbano en este caso, resuelto como muchas de sus obras con fuertes contrastes de luz y composiciones donde prevalecen las líneas diagonales que envuelven al espectador y contribuyen al desasosiego general que emanan sus escenas. El bar de "Noctámbulos" es una luz en medio de la noche donde los pocos personajes que aparecen salpican al espectador con gotas de cotidianidad, pero también de distancia y soledad. El mismo pintor escribió sobre su cuadro en estos términos: "muestra lo que me imagino en una calle de noche; no es necesariamente algo en especial solitario. He simplificado mucho la escena y agrandado el restaurante. Quizá de un modo inconsciente he pintado la soledad en una gran ciudad". Se han relacionado sus cuadros con algunos relatos de Hemingway, y desde luego sus escenas parecen siempre un fotograma aislado de alguna película de serie negra con la que también identificamos
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