| Gilbert & George: "Inside" |
|
|
|
| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
|
Inside
Gilbert & George
Colección particular. Londres. 1983.
Gilbert & George es la firma de dos artistas que responden a los nombres de Gilbert Proesch, nacido en Italia, concretamente en San Martín de Tor (1943), y de George Passmore, nacido en Plymouth (1942). Ambos vivien en el East End de Londres, y puesto que su obra gira en torno a Sus inicios se producen a la vez que nace su amistad, al coincidir ambos en el St Martins School of Art de Londres hace ya más de cuarenta años. Desde ese momento su vida y su obra serán inseparables y lo mismo que su relación afectiva derivó en su propio matrimonio, su obra artística no se concibe sin la participación de ambos. Su trayectoria es compleja y variada, al menos hasta que acuñan un estilo propio que hoy resulta inconfundible, aunque procede de influencias múltiples y variadas. En origen el arte de Gilbert and George se inscribe en las propuestas provocadoras del arte conceptual y más concretamente del perfomance, cuando a finales de los años sesenta y principios de los setenta empezaron a aparecer en público como "esculturas vivientes" (living sculptures), siempre vestidos igual, con elegantes trajes de color gris, y manos y rostros cubiertos con una pátina metálica, como si se tratara de imágenes robotizadas o como si imitaran a los mimos que actúan en las calles de las grandes ciudades, en lo que algunos han querido ver una relación entre su arte y la cultura popular. De esta etapa quedarían dos elementos que sellarían su estilo: su concepto del arte como provocación, y su imagen, la de dos personajes vestidos como gentleman con sus característicos trajes de tweed. Más adelante empezarán a introducir la fotografía como elemento básico de su representación artística, primero en blanco y negro, y después en color y en formatos de grandes dimensiones. Estéticamente responden a influencias varias, porque tienen la frescura, el colorido y la grafía nítida y precisa de un arte figurativo que nos recuerda al Pop art, aunque sus provocaciones tienen que ver con un sustrato de arte conceptual, a su vez heredero del Dadaísmo, que se halla en sus propios orígenes artísticos, sin repudiar todas aquellas aportaciones del arte actual, especialmente relacionadas con la cultura popular tan araigada en el East End de Londres, como el graffiti por ejemplo. En todo caso por su estética, sus procesos de producción tecnificados, y su relación con el arte popular podríamos considerarlo un arte NeoPop. Temáticamente sus iconografías, en parte irónicas, en parte reivindicativas, a veces irreverentes, pero siempre divertidas (lo que también las relaciona con el Pop art), giran en torno a una serie de temas que consideran elementos esenciales de la vida del ser humano, y que son principalmente el sexo, la religión, la política o la juventud, aunque a veces se añaden otros no menos importantes como la naturaleza o el racismo. Y si acuden a estos asuntos recurrentemente en su obra es porque parten de la idea de que el arte es una de las pocas aportaciones del hombre que en este mundo actual puede cambiar nuestra vida e influir en crear un mundo mejor. Como artistas también son atípicos y en cierto modo han contribuido a su fama acuñando la imagen de dos personajes singulares, en un gesto típicamente “warholiano”. Hacen gala ostensible de su homosexualidad; conservan desde los años sesenta su imagen trajeada y formal, tan extraña para un artista; defienden posiciones políticas conservadoras, hasta llegar a prodigar su admiración por Margaret Thatcher; llevan una vida de lo más normal, viajando en autobús, tan formales en el vestir, como si la fama no fuera con ellos; y se autorretratan prácticamente en todas sus obras, como una seña más de su indudable narcisismo. En realidad se trata de una gran provocación con la que atraer al espectador tanto o más que con su propia obra. Lo mismo ocurre con los comentarios que hacen sobre su trabajo, como cuando dicen: "cuando estamos trabajando accionamos nuestro cerebro, nuestra alma y nuestro sexo. Estas son las cosas con las que trabajamos. A veces hacemos una foto más para el sexo, a veces más por nuestro cerebro y, a veces más por nuestro espíritu. Siempre con una combinación de esos tres elementos trabajamos”. Desde finales de los años ochenta y principios de los noventa Gilbert and George van delimitando su propio estilo hasta configurar un diseño que ya nos resulta muy familiar. Sus obras son grandes fotografías, de enormes dimensiones, de un intenso color que se potencia habitualmente gracias a la retroiluminación con la que cuentan, multiplicidad de figuras en posiciones diversas, grafías de gran nitidez, y una simetría compositiva a la que contribuye la rejilla en negro que suele dividir en cuadrados la obra. Como si se tratara en última instancia de unas grandes vidrieras NeoPop. Ninguna de todas estas características falta en esta obra, en la que la referencia a la naturaleza centra la atención de su iconografía, aunque como siempre en sus obras, lo que destaca es la vistosidad de su colorido, la intensidad de su luz y la fuerza expresiva de su trazo grueso y nítido.
Otros artículos de esta sección...
|