| J. Paxton: "Crystal Palace" |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
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Crystal Palace
Joseph PaxtonLondres. 1851.
La evolución de la arquitectura a lo largo del S. XIX experimenta la misma transformación de fórmulas y lenguajes, que lo hace el ámbito de la pintura o de la escultura, en esta caso enfatizada además por la serie de conquistas técnicas que beneficiaban los procesos constructivos. Por otro lado la aparición de nuevas tipologías constructivas, hijas de Es así, como más allá de las experiencias de la arquitectura del Eclecticismo o del Historicismo, aparece un nuevo lenguaje arquitectónico que revolucionará la forma de construir y la apariencia estética de las nuevas construcciones. Es la arquitectura del hierro. Inicialmente fueron los ingenieros los primeros que supieron apreciar las virtudes de un material que trabajado en las nuevas fundiciones industrales tenía muchas ventajas a la hora de construir, especialmente su incombustibilidad, su resistencia, su plasticidad, su rapidez de ensamblaje y su bajo coste. Primero utilizado en la construcción de puentes, progresivamente se irá generalizando su uso en otro tipo de obras como las estaciones de ferrocarril, mercados centrales de las grandes ciudades y también de forma experimental en los pabellones de las grandes exposiciones universales que serán el icono de la modernidad de finales del S. XIX. A pesar de su éxito incontestable en todos estos tipos de edificios, la arquitectura del hierro seguía viéndose desde muchos sectores como una apuesta poco estética y que no podía competir con las grandes obras de arquitectura. Una teoría abanderada especialmente por los arquitectos del momento que entraban así en disputa abierta con los ingenieros, a los que consideraban, como a sus obras, en un nivel de inferioridad técnica y artística. De su error los sacaría definitivamente una obra que marcaría un hito constructivo y estético, realizada además por un ingeniero, como sería Años antes, no obstante, ya se habían dado pruebas suficientes de lo mismo a través de la gran obra levantada como marco de la primera gran Exposición Universal, la de Londres de 1851. Apadrinada por el príncipe Alberto y organizada por Henry Cole, la gran exposición de Londres se proyecta abierta a todas las naciones y con una vocación de exhibición técnica y del progreso de la humanidad. La idea, ilusionante, no fue tan fácil de ponerla en práctica, porque los proyectos propuestos que habian de servir de marco a la exhibición resultaban costosos y de laboriosa construcción lo que demoraría en exceso la organización de la muestra. Por ello cuando apareció la propuesta de Joseph Paxtón, los organizadores respiraron con alivio y sin pensarlo demasiado le adjudicaron el proyecto. Paxtón era arquitecto, pero que curiosamente se había especializado en la construcción de invernaderos, tal vez porque él mismo había sido jardinero, lo que explica que fuera el primero en experimentar en la construcción de grandes naves de hierro y cristal como recinto de dichas construcciones. El caso es que cuando se plantea la posibilidad de participar en el concurso de adjudicación del pabellón de De esta forma, el Crystal Palace se convierte en un verdadero emblema de la arquitectura del hierro, no sólo por las fechas tempranas en que se levanta, sino porque supone una apuesta rotunda y valiente por la utilización de lo nuevos materiales y de una nueva fórmula constructiva. El edificio consta en realidad de cinco naves, la central más alta que las laterales y a su vez éstas más elevadas que las colaterales. En el centro de las naves se levanta una nave transversal a modo de crucero, rematado en su parte superior por una gran bóveda de cañón. La función tectónica se resuelve en este caso a través de la propia estructura de hierro. Por su parte la cubrición a base de vidrio en las techumbres, la bóveda y los muros laterales otorgaba a todo el espacio interior una luminosidad impensable hasta entonces en cualquier edificio. Asimismo al no haber soportes internos dentro de la construcción, como pilares o columnas, la concepción espacial era enormemente amplia, libre y funcional. Tanto, que hasta árboles pudieron colocarse en el interor del Crystal Palace. Su influencia será decisiva en la construcción de las nuevas tipologías arquitectónicas del momento, en especial en los casos concretos de estaciones de ferrocarril como Saint Pancras en Londres, o mercados, como el de Les Halles en París. Levantado inicialmente en Hyde Park, en 1854 fue desmontado y trasladado al sur de Londres, a la zona del Upper Norwood, concretamente en Sydenham Hill, donde se conservó hasta que fuera totalmente destruido por un incendio en 1936.
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Comentarios
Gracias, Salvador, por tu respuesta que nos anima mucho.
Un beso a todos y muy buen trabajo!
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