| Jackson Pollock: One:number 31 |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
| Domingo, 31 de Enero de 2010 19:35 |
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One: number 31
Jackson Pollock
MOMA. New York. 1950
Sin duda la figura de Jackson Pollock es la referencia más popular y conocida de lo que representó el Expresionismo Abstracto en los Estados Unidos. No sólo su obra, innovadora y llena de fuerza expresiva, sino también su vida, que nos devuelve la imagen del pintor maldito, que transita meteóricamente del más absoluto anonimato a la fama repentina, de genio difícil y final dramático, contribuyó a convertirlo en uno de los iconos del arte nuevo surgido después de Como sabemos por otros comentarios desarrollados en esta misma sección, el Expresionismo Abstracto en los Estados Unidos nace a partir de 1942 de un grupo de pintores que darán forma a la llamada Escuela de Nueva York, entre cuyos miembros más significados destacan las figuras de Willem de Kooning y el propio Jackson Pollock. A estos autores habría que añadir también los nombres de R.Motherwell, Barnett Newman, y por supuesto Mark Rothko. Aún así no todos siguen un mismo criterio pictórico y hay una diferencia notable entre el llamado espacialismo cromático de Rothko, Motherwell o Newmann, y el el Action painting, que incluiría la labor de De Kooning y Pollock. Por tanto el concepto de “Escuela” no se refiere tanto a un determinado estilo o movimiento pictórico con elementos en común, cuanto a una forma nueva de entender la pintura, basada en una idea principal que sí es común a todos estos artistas, la de hacer un arte nuevo, que rompe violentamente con la tradición pictórica anterior a La obra de Pollock es puro action painting, una técnica que parte del principio de espontaneidad creativa heredado del automatismo surrealista como forma de alcanzar una expresión pura, intuitiva y sobre todo irrepetible. El arte es un acto de inspiración, que brota de la mano del pintor cuando se alcanza la perfecta interrelación entre la plenitud interior, que en un momento dado alcanza el artista y su voluntad de ejecutar esa vivencia a través de la realización de la obra de arte. Por eso se dice que no falta un cierto espíritu místico en esta concepción de la pintura. El resultado en cualquier caso es un arte de impulsos, de gestos, de acción, que se tradujo en técnicas como la pincelada gestual, muy rápida y nerviosa, y el dripping o goteo de la pintura sobre el lienzo. La vida y la obra de Pollock fueron, como comentábamos al principio, vertiginosas. Nacido en Cody (Wyoming), pasó en apenas seis años de ser un artista casi desconocido a la gran estrella del arte mundial. Su trágica muerte en un accidente de tráfico, con apenas cuarenta y cuatro años, lo acabaría convirtiendo en un mito de la pintura del S. XX. Aunque probablemente ni su obra ni su vida hubieran alcanzado la repercusión a que llegaron si no hubiera sido por la intervención determinante de la figura de Lee Krasner en la vida de Pollock. Fue ella, una artista en ciernas que ya se codeaba con los grandes pintores y los grandes mecenas del arte neoyorkino de postguerra, quien lo dio a conocer al gran público después de descubrirlo como artista y como persona en la exposición colectiva de Una obra que parte del Surrealismo en el que se inicia Pollock y que nos permite entender el propio automatismo de su obra. No fue su única influencia: El origen de su arte es múltiple: la pintura con arena de los indios americanos, Picasso, el Expresionismo alemán de preguerra, y la obra del alemán H. Hofmann, que había emigrado a Nueva York en 1932 y se convertirá en el verdadero maestro de los pintores de Con tan variados referentes Pollock ejecuta, a partir de 1943, una pintura dura, espesa, de colores violentos, que se conoce como su fase totémica. Poco después inicia la que habrá de ser una de las experiencias pictóricas más apasionantes del siglo: el dripping. Esta técnica, que ya había sido usada por Max Ernst, consiste en dejar caer la pintura sobre el cuadro mediante un goteo, nacido bien del pincel, del bote o de los tubos de pintura. En el periodo comprendido entre 1947 y 1953, Pollock resuelve completamente sus cuadros mediante esta técnica. En One: number 31 se aprecia cómo todo el lienzo está recorrido por una inextricable maraña de líneas que no son más que la huella dejada por el brazo ágil del pintor. Para lograrlo, Pollock debe recurrir a colocar el lienzo en el suelo e introducirse físicamente en él o inclinarse hacia su interior desde los lados. Esto supone una nueva relación entre pintor y cuadro. Ya no se trata de situarse ante el cuadro, sino dentro del él. Este cambio de planteamiento pictórico se une a la voluntad de potenciar la fuerza expresiva de la obra. En consecuencia, se buscan formatos muy amplios (más de cinco metros de anchura y casi
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| Última actualización en Domingo, 31 de Enero de 2010 19:48 |
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Premiado en la convocatoria 2009 |
