Linterna de Lysícrates PDF Imprimir Correo
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Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   

Linterna de Lysíkrates

Atenas. 334 a.c.

 

El comienzo de la época helenística plantea en ocasiones algunos problemas de cronología. En general se establece que el arte helenístico comienza a partir de la muerte de Alejandro, por tanto en el 323 a.c, y dura hasta el principado de Augusto en el 31 a.c.

La muerte de Alejandro supone el punto de partida para la consolidación de las monarquías independientes en las que se dividirá su imperio (la de los Ptolomeos en Egipto; Seléucidas en Siria; Antigónidas en Macedonia; Nicomédidas en Bitinia; y los Atálidas en Pérgamo), razón por la cual se establece un concepto estilístico diferente al griego clásico, el helenismo, puesto que es un arte que se desarrolla en reinos diferentes con entidad propia y porque además es un arte diferente, pues combina elementos de tradición clásica con otros de raigambre oriental. Por la misma razón acaba cuando todos estos territorios se convierten en provincias romanas y el arte que allí se desarrolle a partir de ese momento entra a formar parte del arte romano.

Aunque todo esto es una convención asumida por toda la historiografía, en ocasiones observamos que se incluyen dentro del arte helenístico obras que se desarrollan en los territorios que conquistará  Alejandro, pero antes incluso de ser ocupados por él. Ocurre principalmente en el campo de la arquitectura, como en el caso, por ejemplo, del Mausoleo de Halicarnaso, construido en el 352 bajo la satrapía de Maussollos, antes por tanto de las fechas que establecemos para el arte helenístico. Ocurre no obstante que este edificio, como similares, ya asume muchas de las características del arte helenístico, como la monumentalidad, la suntuosidad constructiva y la fusión de elementos griegos y orientales. Por eso a este comienzo del S. IV a.c. en arquitectura se le denomina también Helenismo temprano. No ocurre así en escultura, ya que el arte de Praxiteles, Skopas, Leocares o Lisipo, este último el artista predilecto de Alejandro, aunque corrresponde al S. IV a.c. y en ocasiones contemporáneo a la época de Alejandro, lejos de considerarse helenístico se sistematiza como periodo del Clasicismo Tardío.

Hay por tantro un arte griego del S. IV a.c. que si bien en el campo de la escultura está claramente establecido dentro del Clasicismo Tardío, en arquitectura resulta un periodo más ambiguo. En la Grecia continental es el resultado de la crisis inmediata posterior a las Guerras del Peloponeso y que afecta principalmente a la hegemonía artística de Atenas, que pasa de ser el epicentro artístico del S. V a.c. a una referencia secundaria, suplantada ahora por la mayor pujanza de algunas ciudades y provincias jonias gobernadas por sátrapas filohelenos, como era el caso de Maussollos. Es principalmente en estas zonas donde por encontrarnos con construcciones de gran monumentalidad pero de claras referencias clásicas, podemos hablar en propiedad de Helenismo temprano.

En este contexto artístico y prueba de la decadencia artística de Atenas, que apenas levanta entonces edificios de relevancia, tenemos este pequeño monumento conmemorativo que conocemos como Linterna de Lysícrates, así llamada por su smilitud con el concepto de linterena en arquitectura, definida como una torrecilla circular.

Aunque modesto, no fue un  ejemplo aislado ni mucho menos. Era costumbre que el ciudadano que corría con los gastos del coro de una tragedia u otra representación y vencía en ella, recibía como premio un trípode que solía exponerse en un monumento construido al efecto. Y fueron tantos los que así lo hicieron y tantos los monumentos levantados en la vía que conducía al santuario de Dionisos y sus alrededores, que el lugar terminó por llamarse “Calle de los Trípodes”. En la mayoría de los casos el monumento sobre el que asentar el trípode era secundario puesto que lo importante era el premio que se quería exhibir, y que en ocasiones llegaron a ser esculturas tan conocidas como el Sátiro escanciador de Praxiteles. Por eso muchos de estos monumentos desaparecieron, no así la Linterna de Lysícrates, que resulta una construcción singular y de notable interés.

Su cronología coincide con la época de Alejandro, que comienza en esos años su epopeya imperial, y cabría incluirlo por tanto dentro de ese periodo que hemos denominado como Helenismo temprano. Carece de la monumentalidad que caracteriza a ese periodo y de influencias orientales, si bien aporta novedades como la utilización temprana del orden corintio. No es suficiente para algunos historiadores que recelan por ello de incluirlo como obra helenística y lo consideran simplemente como una obra del arte griego del S. IV a.c.

Lysícrates, hombre rico y acaudalado, había vencido como corega en una competición musical y de ahí el trofeo que quiere exhibir. Para ello construye este monumento que cuenta con un plinto cúbico de caliza a modo de pedestal, sobre el que se levanta un templete monóptero en mármol pentélico, asentado sobre escalones de mármol azul de Himeto.

El cuerpo propiamente dicho de la construcción lo forman seis columnas corintias, embutidas en el muro, que en realidad hace las veces de relleno de intercolumnios, por lo que estos soportes parecen semicolumnas, pero en realidad son enterizas. Aunque lo más relevante de la construcción es como comentábamos el orden empleado, poco común todavía y en todo caso, cuando se utiliza, desplazado a los interiores de las edificaciones, no al exterior como es el caso.

El entablamento que apoya sobre ellas es una repetición del Pórtico de las Cariátides del Erecteion, con representaciones alusivas a Dionisos. Consta de arquitrabe en tres bandas, friso liso y cornisa en vuelo, como obliga el orden al que pertenece la construcción.

La cubierta está constituída por un solo bloque de mármol, decorado con escamas y rematado por el pie floral que sostenía el trípode.

Descubierto en 1821, se restauraría en primera instancia en 1876 con ayuda del gobierno francés.

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