| M. Duchamp: "Desnudo bajando una escalera" |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
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Desnudo bajando una escalera. M. Duchamp. Philadelphia Museum of Art. 1912. Marcel Duchamp (Blainville 1887-Neuilly 1968) es conocido principalmente por su relación con el movimiento Dadá y la elaboración de sus famosos ready-made, pero antes de llegar a ese punto de su trayectoria artística, Duchamp había experimentado ampliamente otras tendencias. Inicialmente junto a sus dos hermanos mayores, Gastón (conocido en el mundo artístico como Jacques Villon) y Raymond, con los que llegó a formar un grupo artístico, el Grupo de Puteaux, que veía en el Cubismo su principal influencia, aunque ya puestos a darle un carácter intelectual a la exprersión artística, insistían en la necesidad de buscar la cuarta dimensión en los cuadros y de experimentar con mayor profundidad en la representación del movimiento. Pero un movimiento secuenciado que diera la impresión del transcurso temporal de los acotencimientos. Marcel especialmente seguirá esta línea de trabajo experimentando las posibilidades que de cara al efecto del movimiento podían extraerse de las lecciones cubistas. En ese sentido, la secuenciación de planos aportada por el cubismo, pero también las innovaciones futuristas o la cronofotografía (o proceso de captar en la fotografía un movimiento simultáneo), fueron influencias suficientes para que Marcel y sus hermanos perseveraran en este campo. Fruto de todo ello serán unas primeras obras como Retrato de jugadores de ajedrez, o Joven triste en un tren, que le servirían de preámbulo a los dos famosos lienzos dedicados a un Desnudo bajando una escalera que se realizan entre 1911 y 1912. Se trata de una figura descompuesta en imágenes superpuestas que recrean la de una persona en movimiento bajando una escalera, lo mismo que si se hubiera plasmado en una secuencia fotográfica continuada. Un desnudo desfigurado por su propio movimiento que más parece un mecanismo articulado y que nos trae el recuerdo de las experimentaciones futuristas. Queda del cubismo la fragmentación en planos y un cromatismo muy escaso, si bien todo lo demás es diferente. En realidad la facetación continuada en la que se descompone la figura parece en efecto crear la sensación de marcha y movimiento, si bien pierde carácter figurativo en comparación con el Orfismo de Delaunay, por ejemplo, y deriva en una fantasía imaginada que tampoco tenía nada que ver con la severidad intelectual del verdadero cubismo. Como hemos dicho también recuerda en su mecanicismo el movimiento de los Futuristas, pero tanto su carácter anecdótico como su mayor lirismo, la convierten en una obra especialmente curiosa al espectador, que además anticipa el tono innovador y provocativo en que derivará definitivamente el arte de Duchamp. Pero la obra no fue del agrado de los demás miembros del Grupo de Puteaux. Ni gustaba su relación con el Futurismo, cuyos miembros les criticaban, ni tampoco el carácter caricaturesco que algunos vieron en ella, ni siquiera el título, que parecía una burla del desnudo clásico. Por todo lo cual le pidieron a Duchamp que evitara colgarlo en Al año siguiente completaría la obra con una segunda versión, el Desnudo bajando una escalera nº 2, que sin embargo sí se expuso en el Salón d’0r, siendo además aplaudida por Apollinaire, lo que sirvió entre otras cosas para ser elegida entra las piezas que viajarían a América para ser presentadas en La obra constituye por tanto uno de los iconos fudamentales del arte experimental de las vanguardias y es por ello una referencia obligada del arte contemporáneo. A su peculiar investigación sobre la concepción del movimiento, une además una indudable atracción plástica porque más allá de cualquier experimento es también una pintura llena de expresividad, de rotundidad en los trazos, de contrastes lumínicos, y de un curioso encanto que la hace tan especial.
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