| Machu Picchu |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
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Machu Picchu. Perú. Mediados S. XV. La civilización Inca constituye uno de las manifestaciones de la cultura y la civilización precolombinas más espectaculares. Sus orígenes se remontan al S. XII, desde que se asientan en el Valle de Cuzco pobladores procedentes tal vez del entorno de Machu Picchu y del lago Titicaca. Aunque no sería hasta tres siglos después cuando este pueblo alcanzaría la relevancia que lo convertiría en un verdadero imperio. Un imperio enorme, que abarcaba toda el área andina, incluyendo no sólo el actual Perú, sino también desde el sur de Colombia hasta el centro de Chile. Aunque también resultó ser un imperio breve, cuyo esplendor apenas alcanza un siglo de duración, desde el gobierno de Pachcútec (1438), primer emperador del Imperio, hasta la irrupción de los españoles y su control sobre la zona en el primer tercio del S. XVI (1532). Es precisamente durante el reinado de Pachcútec cuando se procede a la construcción de una de las muestras más espectaculares del poder tecnológico y cultural de la civilización Inca, el complejo urbano de Machu Picchu (“Montaña Vieja”). En realidad la quebrada o cañón de Machu Picchu ya era por aquel entonces una zona densamente colonizada y de gran abundancia agrícola, aunque su conquista por parte del emperador Pachcútec, supondrá un incremento enorme de la riqueza y el desarrollo económico de la zona. El lugar, de una espléndida belleza, impresionó al emperador que decidió aprovechar uno de los altos más espectaculares, concretamente el cerro que une las montañas Machu Picchu y Huayna Picchu, para construir un amplio complejo urbano de carácter civil y religioso. En ningún momento asumió un carácter defensivo que no tenía en la zona mayor sentido, y desde luego no fue nunca un emplazamiento aislado o de difícl acceso, pues comunicaba con los valles por numerosos caminos. Es esta doble funcionalidad, civil y religiosa, la que le da un carácter tan rico arquitectónicamente a todo el complejo, porque Machu Picchu es al mismo tiempo residencia imperial de Pachcútec, núcleo urbano con función de llacta, es decir de centro administrativo cuya población va relevándose periódicamente, y un santuario religioso de enorme importancia, pues cuenta con una de los condicionantes que mejor definen a los grandes centros religiosos del mundo antiguo, su localización en lo alto de una montaña. En este caso Machu Picchu se sitúa a casi Todo el conjunto se extiende a lo largo de más de En todas estas edificaciones sorprende sin duda el alcance técnico que demuestran. Todas se construyen en granito de una considerable dureza y de unas dimensiones sorprendentes, casi ciclópeas, aunque bastante habituales en las construcciones incas. Todos los sillares están además perfectamente escuadrados y pulidos por abrasión, y se disponen en forma de paramentos almohadillados. Se asientan con finas capas de mortero apenas perceptible. Casi todos los edificios son de planta rectangular y se disponen alrededor de una plaza central. Se trata de construcciones adinteladas y al parecer sus muros mostraban enlucidos originales de colores vistosos. Cuentan con características ventanas trapezoidales y la mayor parte de las construcciones se cubren con tejados a dos aguas. Es sorpredente el esfuerzo de organización social, y sobre todo de estructuración del trabajo que supuso una obra de estas características, sin olvidar el logro tecnológico que constituye la construcción de tantos edificios, algunos de gran escala, en un lugar tan escabroso, y con las dificultades que tuvo que entrañar el traslado y el trabajo de la piedra. Con el paso del tiempo Machu Picchu fue cayendo paulatinamente en el olvido. Al comienzo de la conquista española aún mantuvo población, sobre todo en las zonas de los valles, pero progresivamente el lugar se bandonó hasta perderse en el olvido. De ahí la enorme emoción que causó en los primeros viajeros que lo fueron descubriendo entre mediados del S. XIX y principios del S. XX. Hoy es un lugar de enorme interés arqueológico, aunque también turístico, y es desde 1983 Patrimonio de
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