| Mausoleo de Santa Constanza |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
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Mausoleo de Santa Constanza.
Roma. S. IV (354)
La implantación del cristianismo en el Bajo Imperio romano tendrá decisivas consecuencias en el plano social y político, pero también en el cultural y artístico. La más importante sin duda es la adecuación de las antiguas basílicas romanas a su nueva función de templo cristiano, dando lugar a la tipología de basílica paleocristiana que ya hemos estudiado en esta misma sección (Basílica de Santa Sabina). Pero no sería ésta la única tipología constructiva que se desarrolla a partir de la legalización del cristianismo, surgen también nuevos edificios con funciones litúrgicas muy concretas, orientados a servir bien como espacio para el bautismo colectivo, batipsterios; bien como martyrium, recordatorios del lugar de un martirio memorable; así como edificios de tipo conmemorativo o funerario. En todos estos casos, estas construcciones adoptan plantas centralizadas, circulares, poligonales o en forma de cruz griega, que de esta forma se diferencian por su estructura y disposición de sus ejes constructivos con las basílicas que servían de templo. Entre los edificios paleocristianos de carácter funerario, o mausoleos, destaca por su originalidad constructiva y su repercusión posterior en otros tipos de construcciones afines, el mausoleo dedicado a la hija de Constantino, Constantina, más concocida tras su elevación a la santidad, como Santa Constanza. Como es lógico tratándose de un mausoleo se construye en planta centralizada, en este caso de traza circular, similar en cierto modo al modelo empleado en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, construida sólo unos años antes. Y curiosamente la disposición de los diferentes espacios en los que se divide el edifico, recuerdan simétricamente los que constituyen el espacio basilical, sólo que en este caso dispuestos en círculo. Y así podemos dividir el mausoleo en tres espacios concéntricos que nos recordarían las tres naves de una planta basilical: el primer espacio sería un anillo que vendría dado por un peristilo, abierto al exterior a través de una columnata (hoy desaparecido). En su extremo oriental, dicho anillo se vería interrumpido por la presencia de un pórtico alargado y cerrado a modo de porche, y cubierto con bóveda de cañón. En él se hallaba al parecer el sarcófago de pórfido de la princesa, pero actúa en realidad como un nártex, equivalente en su disposición al de los templos basilicales Entre el persitilo exterior y el interior del mausoleo se construye el muro propiamente dicho del edfiico. Se halla horadado por diversos nichos o exedras, que alternan las formas semicirculares y las rectangulares en un esfuerzo de dinamización y agilización visual del espacio interior. Entre estos nichos destacan cuatro más profundos que coinciden con los ejes mayores de la circunferencia, y que además en el eje longitudinal coinciden en la parte inferior con la entrada al edificio desde el pórtico, y en la parte superior con la apertura de un nicho rectangular, lo que marcaría un eje en longitud. La disposición de estas exedras es de enorme importancia ya que crean dos ejes visuales que complementan la concepción centralizada de la planta circular, pero a la vez remarcan una línea longitudinal. De esta forma se vuelven a mezclar, como ocurría en oriente, los planteamientos centralizados y longitudinales en el edificio. El segundo anillo, equivalente en el esquema basilical a las naves laterales, vendría dado por un pasillo o deambulatorio, que recorre en círculo todo el perímetro interior del edificio. Este deambulatorio se cubre con bóveda de cañón y se abre al cuerpo central por medio de doce arcos de medio punto, cuyos soportes vendrían dados por la utilización de basas clásicas, fustes de mármol, capiteles compuestos y amplios entablamentos que peraltan los arcos. Un sistema de soportes que vendría a simular la separación entre naves de las plantas basilicales, que también se realiza habitualmente por medio de columnas clásicas y arcos de medio punto. Finalmente, la parte central del mausoelo es la principal, el espacio mayor, más ancho que el deambulatorio, y también bastante más alto, lo que vendría a coincidir siguiendo con el símil de las plantas basilicales, con su nave central. En este caso, el espacio central se cubre con una gran cúpula hemiesférica, en cuyo arranque se abren doce ventanas en arco de medio punto, que también permiten concentrar la luz en esta zona principal. El grueso de la construcción está realizado en ladrillo, aprovechándose materiales de otros edificios romanos para la ejecución de las partes más relevantes, lo que vendría a probar la decadencia en que había caído Toda esta formulación arquitectónica, sobre todo en lo referente a la alternancia de ejes visuales y a la combinación de modelos centralizados y longitudinales en las plantas, influirá en gran medida en otros estilos arquitectónicos posteriores, de forma inmediata en el arte bizantino, pero se prolongará en el tiempo, sirviendo incluso de modelo a edificios tan alejados en el tiempo como algunos ejemplos de la arquitectura barroca.
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