| Mezquita aljama de Córdoba |
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| Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA) |
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”Mezquita aljama de Córdoba”. Córdoba. S. VIII-X. La manifestación artística más significativa del mundo musulmán es la arquitectura, y lo es en base a la importancia que tiene su principal edificio religioso: la mezquita, en árabe masyid, que podría traducirse como “lugar para arrodillarse”. No se trata de un templo al uso como en las demás religiones, entre otras cosas porque el musulmán no necesita más que un trozo de tierra para orar y una referencia geográfica que le permita orientarse hacia Su origen está vinculado al carácter ejemplar y normativo que siempre ha tenido para el musulmán la figura de su profeta, Mahoma. Y así, en el proceso de formación de su tipología arquitectónica tendrá mucho que ver el modelo de la casa de Mahoma en Medina, donde sus primeros seguidores realizaban la plegaria junto a él. Se trataba de una casa de planta cuadrada, en uno de cuyos lados se colocaba el profeta de frente a sus seguidores, que oraban colocados en hileras y protegidos por sombrajos de palmeras y arcilla. Este sería el origen de la sala de oración de las mezquitas posteriores, o haram. El resto del patio de la casa quedaba al descubierto, constituyendo el origen del sahn o patio. Como evocación de la disposición de Mahoma frente a sus discípulos, quedará en las mezquitas el mihrab, un pequeño nicho u hornacina, que considerando el carácter anicónico de esta religión, estará vacío, aunque lleno para el musulmán de la presencia espiritual del profeta. El mihrab se abre en el muro de Otros elementos completan la tipología de la mezquita: el alminar o minarete, desde el que el almuédano o muesín invita al rezo a voz en grito; el mimbar, que es un púlpito elevado desde el que el imán preside la oración comunal de los viernes; la maqsura, espacio acotado dentro del haram y enfrente del mihrab, reservado al califa u otra autoridad que de esta forma se hallaban protegidos al rezar; los riwaqs o pórticos que rodean lateralmente el patio; y la fuente o sabil, situada en pleno patio para satisfacer la limpieza a la que todo musulmán está obligado. Esta tipología básica no será la única en la evolución histórica de la mezquita. De hecho podemos distinguir diversas variantes formales: una, la que ya se ha descrito, que tiene como referencia la casa de Mahoma, y que podríamos denominar como mezquita de sala hipóstila. Una segunda tipología sería la de mezquita de patio central al aire libre con cuatro iwanes a los lados, como es el caso de La primera mezquita es la que levanta Abd al-Rahman I entre el 786-788, sobre el solar de la antigua Iglesia de San Vicente. Consta de un haram prácticamente cuadrado, de once naves de doce tramos, situadas perpendiculares al muro de kibla. Tal vez uno de sus elementos más significados por su novedad y su eficacia tectónica sea el nuevo sistema de soportes empleado con función de entibo, que mejora considerablemente el empleado en la mezquita de Qayrawan. Se trata en este caso de una superposición de soportes, columnas en la parte inferior y pilares encima, apeados sobre una pieza cruciforme con modillones de rollo, cinchados por medio de arcos de herradura sobre los que se superpone en la parte superior un arco de medio punto. Las dovelas de los arcos presentan una dicromía característica roja y blanca. En cuanto a los soportes son columnas de mármol y capiteles corintios, en su mayoría reaprovechados de época romana y visigoda. Al exterior sólo se ha conservado la llamada Puerta de San Esteban, en realidad La segunda mezquita corresponde a la ampliación de Abd al-Rahman II, a partir del año 848, que derriba el viejo muro de La tercera mezquita es la más espectacular y está propiciada por la ampliación de Al-Hakan II. A partir del año 962 se comienza una obra ambiciosa que empieza por derribar de nuevo el anterior muro de la kibla y volver a ampliar hacia el sur el haram en otros doce tramos, introduciéndose además en su tipología la planta en T que ya se había experimentado en Qayrawan. Para resaltar este espacio se construyen cuatro cúpulas gallonadas, tres en línea frente al mihrab y la cuarta sobre la nave central a la entrada del haram. El muro de la kibla se construye doble, con cinco habitaciones para el sabat o pasadizo desde el alcázar para el califa, y otras cinco en el lado oriental para el tesoro. Por último se abre un mihrab octogonal de singular riqueza, decorado con mármol y revestimientos musivarios bizantinos enviados por el mismísimo Nicéforo Focas, basileus bizantino. Flanqueando su acceso se conservan las columnas y capiteles que habían servido al mismo fin en el mihrab anterior de la mezquita de Abd al-Rahman II. Todos los soportes también se construyen para la ocasión, con columnas de mármol azul procedente de Córdoba sobre las que asienta capitel corintio y mármol rosado de Cabra sobre las que apoyan capiteles de pencas. Todo el esplendor y las novedades plásticas que se estaban fraguando en el taller del Palacio de Madinat al-Zahara se aplican en esta ampliación, dándole el enorme esplendor y empaque ya mencionado. Entre otras novedades destaca la labra de capiteles característicos, los ya citados capitels de pencas, y la utilización de un nuevo arco de herradura, el arco califal cordobés del S. X, trasdosado y con el despiece de las dovelas a la línea de impostas, que ya había sido utilizado en Madinat al-Zahara. La cuarta y última ampliación de esta mezquita se produce durante el gobierno de Almanzor. Dicha fase no tiene mayor importancia artística porque no aporta ninguna novedad a los sistemas y materiales consabidos, y porque además al no poderse ampliar más el haram hacia el sur, lo hace en ochos naves hacia el este, lo que descentró con singular torpeza el eje axial del mihrab. ![]() Otros artículos de esta sección...
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