P. Delaroche: "Ejecución de Lady Jane Grey" PDF Imprimir Correo
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Escrito por Ignacio Martínez Buenaga (CREHA)   

Ejecución de Lady Jane Grey


P. Delaroche.

Nacional Gallery. Londres. 1834.


La pintura de Historia fue uno de los géneros más característicos del movimiento romántico, sobre todo cuando se vinculaban a pasajes de la Edad Media, en los que se podían encontrar paralelismos con los momentos del presente. Era además un referente muy frecuente a la hora de exaltar movimientos de corte nacionalista que encontraban su justificación en la situación política medieval de muchos países. Por todo ello a veces era una tendencia apoyada desde la propia oficialidad que podía utilizarla como elemento de propaganda, si bien en ocasiones podía también ser un elemento de reivindicación.

Técnicamente suele utilizar lienzos de grandes dimensiones, que ambienta la escenificación en estructuras arquitectónicas de la época que se quiere representar o en paisajes frecuentemente idealizados. Porque ésta es otra característica de la pintura de Historia tan relacionada como está al Romanticismo, la exaltación de los acontecimientos representados con una intencionalidad idealizante. Los colores suelen ser sobrios y el detallismo bastante minucioso para recrear correctamente el contexto histórico del tema.

La pintura de historia tuvo éxito en prácticamente todos los países de Europa, siendo uno de los géneros más característicos de este periodo, aunque será en España donde alcanzará un éxito notable, al punto de que la mayoría de los pintores de relevancia en torno a mediados del S. XIX practican este género eventual o indefinidamente.

En este caso no obstante se trata de una pintura sobre la historia de Inglaterra, si bien está realizada por un pintor francés, Paul Delaroche (París 1787-1856), que como otros pintores franceses de su generación, se vio atraído por la Historia de Inglaterra, que se hizo muy popular en Francia en las primeras décadas del siglo XIX.

En un típico ejercicio de idealización se representa a Lady Jane Grey nieta de Enrique VII y sobrina de Enrique VIII (pues era hija de María Tudor hermana menor de Enrique VIII), que sube al trono de Inglaterra en 1553 a la muerte del joven rey Eduardo VI, su primo, que la nombra a ella en perjuicio de María, primogénita de Enrique VIII (por ser hija suya y de Catalina de Aragón) y por tanto hermanastra de Eduardo (a la postre hijo de Jane Seymour, tercera esposa de Enrique VIII). Tan sólo reinaría nueve días, al ser depuesta por la nueva reina católica María I, su prima, que vería en su condición de protestante una razón para la traición y la condena a muerte.

La visión del hecho se idealiza en su momento más dramático, el de su ejecución, mostrándonos entonces a la princesa en su aspecto más puro y hermoso, porque se convierte así en un símbolo de libertad e inocencia frente al arbitrio injusto del poder. Por eso lady Jane se representa de blanco (color de pureza) y además un blanco luminoso y resplandeciente, al destacar entre los tonos lúgubres que la rodean. Se la representa en plenitud de su belleza y en una escenificación dramática considerando su actitud de inocencia y las de sus acompañantes, sumidos todos ellos en el dolor y la pena, incluido el propio verdugo.

En este sentido también tiene su papel importante el elemento compositivo de la obra porque la propia posición de los acompañantes crea una composición abierta, en cuyo centro estalla llena de luz la figura de Lady Jane Grey.

Representación por tanto muy idealizada y poco consecuente con los acontecimientos reales porque lo más probable es que la reina fuera ejecutada al aire libre, concretamente donde se halla enterrada, en el patio que se abre frente a la capilla de St Peter ad Vincula; y que no fuera vestida de blanco, al contrario, y que hubiera muchos más testigos del acontecimiento de los que aparecen en el cuadro, porque tratándose de una reina habría un buen número de cortesanos y clérigos observando la ejecución.

Pero el efecto deseado se consigue plenamente y la figura de Lady Jane se eleva de esta forma a la categoría de icono político y más considerando la evolución posterior  de los acontecimientos en este apartado de la Historia de Inglaterra porque finalmente se impondría el protentastismo de la mano de la reina Isabel, que precisamente acabría con el reinado de su hermanastra María I.

Plásticamente la pintura es una preciosidad. La nitidez de la que hace gala va más allá del mero objetivo descriptivo. La minuciosidad en el detalle, las calidades táctiles conseguidas y sobre todo el dominio de la luz, nítida, cristalina y brillante, son determinantes en la belleza del cuadro. Pero sobre todo sobre la propia figura de la protagonista, tratada con tanta delicadeza por el pincel de Delaroche, como si el autor también se hubiera prendado de esta joven tan bella como infortunada.


 

 



 

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